La utilización de la mensajería instantánea entre adolescentes y no tan adolescentes ha calado de forma profunda en nuestra sociedad. Es el pan de cada día. España es el país de Europa en el que se usa más whatsapp y el cuarto en todo el mundo, solo por detrás de Sudáfrica, Singapur y Hong Kong. El uso se da sobre todo entre los 16 y los 34 años. Otros estudios han encontrado que los niños y niñas de 8 a 18 año pueden llegar a pasar unas siete horas y media al día con dispositivos electrónicos de todo tipo.
NUEVAS TECNOLOGÍAS Y SALUD
Una cantidad notable de la investigación actual se está centrando en cómo las nuevas tecnologías, y en concreto el uso del móvil, puede afectar a nuestra salud. ¿Nos beneficia? ¿Nos perjudica? En este sentido, existe una preocupación especial en cómo la mensajería instantánea puede afectar la calidad del sueño y el desempeño escolar de los más jóvenes, cuando es bien conocida la importancia de tener un sueño reparador y de calidad para el mantenimiento de un buen estado de salud.
A principios del 2016, Investigadores de la Universidad Rutgers (Nueva Jersey) publicaron un trabajo en Journal of Child Neurology el que confirmaban que los mensajes de texto durante la noche podrían afectar el sueño de los adolescentes y el rendimiento académico. Asimismo, los investigadores, que examinaron a adolescentes estadounidenses, indicaron que los mensajes de whatsapp en la oscuridad no afectan del mismo modo que si se tienen las luces encendidas. A esto hay que sumarle el hecho de ir a dormir tarde y levantarse pronto (o tarde en muchos casos), lo que rompe el ritmo natural y minimiza la eficiencia durante el día.
Este trabajo, que ya tiene más de 1 año, forma parte de un pequeño pero creciente cuerpo de evidencia científica sobre los efectos negativos de los dispositivos electrónicos en el sueño y el rendimiento escolar, aunque muy pocos trabajos se han centrado específicamente en la mensajería instantánea.
Los expertos distribuyeron encuestas a tres escuelas secundarias de Nueva Jersey y evaluaron las 1.537 respuestas contrastando curso escolar, género, duración del uso de mensajería instantánea y si el “whatsappeo” ocurría antes o después de apagar las luces. Los resultados mostraron que los que apagaron sus dispositivos o que enviaron mensajes menos de 30 min después de apagar las luces tuvieron un mejor desempeño en la escuela que los que estuvieron enviando mensajes durante más de media hora después de quedarse en la oscuridad.
Los estudiantes que enviaron mensajes más largos con las luces apagadas también dormían menos horas y mostraban más somnolencia durante el día que los que dejaron de escribir al irse a la cama. Lo más curioso: los mensajes de texto antes de apagar las luces no afectaron el rendimiento académico, según los resultados.
PELIGROSA LUZ AZUL
Los efectos de la “luz azul” emitida por los teléfonos inteligentes y las tabletas se intensifican cuando se apagan las luces. La corta longitud de onda de dicha luz puede tener un fuerte impacto en los síntomas de somnolencia durante el día, ya que podría retrasar la liberación de melatonina, que a su vez dificultaría la conciliación del sueño durante la noche.
Cuando cerramos las luces deberíamos hacer una transición gradual de la vigilia al sueño, algo que se imposibilita con las alertas de llegada de mensaje y las emisiones de luz de los dispositivos electrónicos. Ello también puede alterar incluso el ritmo circadiano.
OTROS EFECTOS DEL WHATSAPP
La entidad española Federación de Enseñanza de USO tiene publicado en su web un folleto con el que tratan de alertar de los posibles efectos sobre la salud de un uso indebido del whatsapp. Entre algunos otros efectos, se habla de la vista, así como de la musculatura de cuello y espalda. También pueden leerse efectos sobre la estabilidad mental, en concreto, sobre una mayor probabilidad de desarrollar ansiedad, depresión e insomnio, como indicaban investigadores de la Universidad de Gotemburgo en Suecia.
El folleto también incluye recomendaciones para minimizar los efectos, aunque incide en la necesidad de establecer un momento diario de espacio libre de tecnología.
NO HAY QUE DEMONIZAR
No se trata de demonizar el uso de la mensajería instantánea, pero sí que se constata la necesidad de incluir educación en higiene del sueño en los planes de estudio. Sin ir más lejos, el empleo de whatsapp a media tarde puede beneficiar en muchos sentidos, como facilitar la colaboración para proyectos escolares, proporcionar recursos, aumentar la preparación escolar para el día siguiente e incluso ofrecer sistemas de apoyo emocional.
Si bien debe potenciarse el uso de los dispositivos electrónicos para maximizar sus efectos beneficiosos, hay que concienciar que al final todo deja de ser bueno cuando no se hace de ello un uso consciente y adecuado.
Fuente | Universidad de Rutgers, Federación de Enseñanza de USO
Salud entre líneas Behind the scene