sábado , 15 agosto 2026
Algunas claves para una vida sexual satisfactoria

Algunas claves para una vida sexual satisfactoria

Ni estar al lado de lo que creemos que es “nuestra alma gemela”. Ni que aparezca por una cuestión de “generación espontánea”. Ni creer fielmente en la idea de “amor romántico”. Como tantas cosas en la vida, el esfuerzo es la clave. El secreto de una vida sexual feliz en las relaciones a largo plazo es la consciencia de que se necesita mucho trabajo y esfuerzo para lograr que así sea, en lugar de esperar que la satisfacción sexual ocurra porque sí. Lo asegura un estudio reciente llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Toronto (Canadá) y publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology.

SEX-PECTATIVAS

Hay muchas personas que creen en lo que los investigadores han denominado el “destino sexual”. En estos casos, se emplea la vía sexual como un barómetro que puede medir el buen o mal funcionamiento de la relación. Asimismo, estas personas creen que los problemas en el dormitorio pueden equipararse a los problemas en la relación como un todo. Por otro lado, hay otras personas que creen en lo que los mismos expertos han bautizado como “crecimiento sexual”. Estas personas creen que pueden trabajar en sus problemas sexuales y a la vez no dejar que estos afecten a la satisfacción general de la relación.

Así pues, el manejo de las sex-expectativas, es decir, creer más en la necesidad de trabajar en el crecimiento sexual o preferir desbocarnos al destino sexual, es tan poderoso que puede sostener relaciones sanas o, por el contrario, carcomerlas. Siempre y cuando no estemos hablando de diferencias irreconciliables, claro está.

Los hallazgos se basan en la investigación de en torno a 1.900 participantes, tanto de personas heterosexuales como homosexuales. Es la primera vez que las “creencias implícitas”, que ya han sido estudiadas en otros aspectos de las relaciones humanas, se aplican al dominio sexual. Los hallazgos subrayan la importancia de entender la idea de que los problemas en la cama son normales y habituales, y no significan de forma automática que la relación esté peligrando.

PASION PRIMERIZA

Según el estudio, hay una fase al principio de las relaciones, que ellos mismos han denominado “luna de miel”, y que dura de 2 a 3 años, en que la satisfacción es alta en ambas posiciones frente a la sexualidad, los que dan más importancia al sexo y los que dan más importancia a la relación como un todo. No obstante, el beneficio de creer en el “crecimiento sexual” se hace evidente después de esta fase inicial, cuando el deseo sexual comienza a menguar.

Es aquí cuando ser conscientes de lo inevitable, es decir, la disminución del deseo en el plano sexual y la aparición de desacuerdos en el mismo terreno, facilita la relación a largo plazo. Como dice el tópico y recuerdan los investigadores, la vida sexual es como un jardín, y necesita ser regada y nutrida para mantenerla.

La investigación no se ha centrado en la influencia de los medios sobre las creencias sexuales. No obstante, la cultura del esfuerzo en el terreno sexual puede equipararse a la creciente aceptación de otros aspectos de las relaciones, como la división de las tareas domésticas, que también requieren trabajo y esfuerzo.

AMOR ROMÁNTICO

Los resultados de este estudio chocan con la imagen romántica del sexo y del amor que proviene de las películas y de una educación tradicional basada en el hecho de la necesidad de encontrar nuestra “alma gemela”. Esta concepción aboga por el sexo perfecto y por la falta de adaptabilidad a posibles conflictos y problemas que de forma inevitable van surgiendo con el tiempo.

La investigación, no obstante, constata que nos encontramos en un pleno cambio de paradigma, y con individuos que muestran tendencias tanto románticas y de amor eterno como, a la vez, consciencia de la necesidad de trabajar una relación para que ésta funcione, tanto en el terreno sexual como doméstico y relacional. Hace ya años que sobre todo personas de mediana edad se mueven entre dos aguas.

Las mujeres son las que más tiempo parece que están tardando en hacer consciencia de la necesidad de “trabajo” para que una relación funcione a largo plazo. Según el estudio, ellas siguen siendo las principales consumidoras “ávidas” de historias de amor eterno y romántico. Probablemente los estereotipos y la sociedad patriarcal en la que nos movemos sigan haciendo mella en esta persistencia.

Fuente | Universidad de Toronto

Sobre Núria Llavina

Experta en divulgación médica y científica, Núria es periodista por la Universitat Autònoma de Barcelona y posgrado en procesos editoriales por la Universitat Oberta de Catalunya.

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