martes , 25 junio 2019
Riesgo cardiovascular en 5 indicadores y sin pruebas de sangre

Riesgo cardiovascular en 5 indicadores y sin pruebas de sangre

Hoy, 14 de marzo, se celebra el Día Europeo de la Prevención del Riesgo Cardiovascular. Las enfermedades cardiovasculares representan la primera causa de mortalidad en los países industrializados.

En un día como este, es importante recordar que una gran parte de esta mortalidad está relacionada con factores de estilo de vida en gran parte modificables, como el ejercicio físico o la dieta.

Un estudio publicado en 2016 en la revista The Journal of American College of Cardiology identificó por primera vez cinco indicadores a través de los cuales puede predecirse el riesgo cardiovascular en individuos sanos. Los científicos, del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), los reunieron en una herramienta denominada índice Fuster-BEWAT, ideal en entornos donde no se disponga de muchos recursos.

Este índice, útil para predecir la presencia de aterosclerosis subclínica (sin síntomas) en individuos de mediana edad sin enfermedad cardiovascular conocida, no requiere análisis de sangre para evaluar el riesgo cardiovascular. Esto es importante porque los perfiles cardiovasculares más saludables se asocian con menor prevalencia y menor extensión de enfermedad subclínica en individuos sanos, lo que evidencia el impacto de los estilos de vida y de los factores de riesgo en las fases tempranas de la enfermedad. Veamos los indicadores uno por uno:

1. PRESIÓN ARTERIAL

Es sabido que la hipertensión arterial aumenta el riesgo de sufrir una cardiopatía, un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular. Si a esta hipertensión se le suma la obesidad, el tabaquismo o niveles elevados de colesterol, el riesgo es aún mayor. Los valores normales son diferentes según ciertos estados y la edad, pero estos oscilan ente 120/80.

2. ACTIVIDAD FÍSICA

El sedentarismo y la falta de actividad física tienen una estrecha relación con la obesidad, la diabetes y el colesterol, todo factores vinculados directamente con un aumento del riesgo cardiovascular. De hecho, como se indica en la página web de la Fundación Española del Corazón, “la inactividad física o falta de ejercicio se considera uno de los mayores factores de riesgo en el desarrollo de la enfermedad cardíaca e incluso se ha establecido una relación directa entre el estilo de vida sedentario y la mortalidad cardiovascular. Una persona sedentaria tiene más riesgo de sufrir arterioresclerosis, hipertensión y enfermedades respiratorias”.

El efecto del ejercicio es muy valioso, tanto en prevención de enfermedades como en el tratamiento de las mismas, si bien debe cumplir una serie de criterios para que no acabe siendo contraproducente.

3. ÍNDICE DE MASA CORPORAL

Un estudio del 2016 liderado por la Universidad de Granada indicaba que el IMC es un predictor más fiable de enfermedades cardiovasculares que el porcentaje de grasa corporal.

4. CONSUMO DE FRUTA Y VERDURA

Hay cada vez más indicios científicos sólidos del efecto cardioprotector de las frutas y las verduras. Dicho efecto no estaría tan relacionado con una reducción directa de las tasas de colesterol total o de los triglicéridos. Lo que ocurre es que una dieta rica en frutas y verduras aumenta las concentraciones de potasio y magnesio, que protegen contra los trastornos del ritmo cardíaco, al tiempo que se reduce la ingesta de sodio, cuya asociación con la hipertensión está más que constatada. Asimismo, la alta concentración de antioxidantes podría jugar un papel protector frente a la enfermedad vascular isquémica. En todo caso, hay muchos estudios que aún están analizando del todo el papel de las frutas y las verduras en el hecho de tener un corazón sano.

5. CONSUMO DE TABACO

Fumar cigarrillos también es un factor de riesgo de cardiopatías. La buena noticia es que diversos estudios han constatado que dicho riesgo se reduce radicalmente tras el abandono de su consumo, y tras de 10 a 14 años se acerca al nivel de aquellos que nunca han fumado, después de 10 a 14 años.

Las sustancias liberadas durante la combustión del tabaco (más allá de la nicotina) promueven el crecimiento de placas ateroescleróticas y predisponen a su ruptura, con la consiguiente trombosis. Asimismo, el tabaquismo aumenta la frecuencia cardíaca, endurece las arterias grandes y puede causar irregularidades del ritmo cardíaco, todo factores que hacen que el corazón trabaje más. Además, el tabaquismo eleva la presión arterial, que es otro factor de riesgo importante, como ya hemos indicado.

SALUD PERIODONTAL

En el día dedicado a la prevención de la salud cardiovascular, también es importante recordar el importancia que tiene la salud periodontal en el potencial desarrollo de problemas del corazón. Prestar atención a nuestra higiene dental no sólo nos da una sonrisa bonita. Cuidar de nuestros dientes, especialmente de las encías, nos ayuda directamente a mantener un corazón sano. Os lo contamos aquí.

FUENTE |SINC

Sobre Núria Llavina

Experta en divulgación médica y científica, Núria es periodista por la Universitat Autònoma de Barcelona y posgrado en procesos editoriales por la Universitat Oberta de Catalunya.

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