La música puede ser relajante o agitarnos, puede hacernos bailar o ponernos tristes. La música afecta el cuerpo de muchas maneras: en la presión arterial, el ritmo cardíaco, la respiración e incluso la temperatura corporal. Con ella se desencadenan reacciones físicas, y ahora se ha descubierto que éstas son especialmente poderosas en mujeres embarazadas.
Lo han hecho científicos del Max Planck Institute for Human Cognitive and Brain Sciences (Leipzig, Alemania). En un estudio publicado en la revista Psychophysiology han hallado que las mujeres embarazadas valoran la música desde lo agradable hasta lo desagradable de manera más intensa que sus homólogas no embarazadas. Esta valoración, además, está muy relacionada con cambios determinados en la presión arterial. Los investigadores indican que la música, por lo tanto, podría tener una influencia particularmente importante en mujeres embarazadas. Este hecho podría, a su vez, estar relacionado con un acondicionamiento prenatal del feto a la música.
CANCIONES BONITAS Y DISTORSIONADAS
Para el estudio, los investigadores reprodujeron secuencias musicales breves de 10 a 30 segundos de duración a un número determinado de voluntarias. Después, cambiaron los fragmentos: las reprodujeron hacia atrás o introdujeron disonancias. De este modo, se distorsionaban las piezas instrumentales, originalmente agradables, y se convertían en menos atractivas. Les hicieron escuchar estas nuevas piezas, peores al oído.
Las mujeres embarazadas calificaron las piezas de música de forma ligeramente diferente: percibían la música más agradable como más agradable, y la música desagradable como más desagradable. Asimismo, la respuesta de la presión arterial a la música era mucho más fuerte en el grupo de embarazadas. Las piezas con disonancias produjeron una caída especialmente pronunciada de la presión arterial, mientras que la música al revés condujo a una presión arterial más alta tras 10 segundos y una más baja después de 30. Por lo tanto, la música desagradable no causó un aumento lineal de la presión arterial, a diferencia de otros factores de estrés. En cambio, la respuesta del cuerpo fue tan dinámica como la música misma.
Según los resultados, la música es un estímulo muy especial para las mujeres embarazadas, a la cual reaccionan de forma intensa. Y es algo fisiológico: toda manipulación acústica de la música afecta la presión arterial en mujeres embarazadas mucho más fuertemente que en las mujeres no embarazadas. El porqué de esta mayor afectación es algo aún desconocido.
MÚSICA PARA EL FETO
Asimismo, los investigadores sospechan que los fetos están condicionados a la percepción de la música cuando todavía se encuentra en el útero, por las respuestas fisiológicas intensas musicales observadas de las madres.
Se sabe que a partir de las 28 semanas, es decir, en el inicio del tercer trimestre del embarazo, la frecuencia cardíaca del feto ya cambia cuando se oye una canción familiar. A partir de las 35 semanas ya hay incluso un cambio en sus patrones de movimiento.
Salud entre líneas Behind the scene