lunes , 15 julio 2019
¿Cómo cambia el cuerpo de la mujer en el embarazo?

¿Cómo cambia el cuerpo de la mujer en el embarazo?

Cuando hablamos de embarazo, a la mayoría nos viene a la cabeza una mujer con una amplia barriga que antes de llegar a ese punto ha pasado por náuseas, vómitos, cansancio y sueño, alteraciones del olfato y ciertos altibajos emocionales. Todo esto, lógicamente, sumado a la alegría de esperar durante 9 meses la llegada del nuevo retoño.

La realidad es que durante el embarazo se producen muchos más cambios en el cuerpo de la mujer, tanto físicos como psicológicos. Si bien cada una lo vive de forma individual, veamos algunas transformaciones generales que se van dando a lo largo de la gestación:

CAMBIOS FÍSICOS EN EL EMBARAZO

  • Útero: durante la gestación el útero experimenta una serie de cambios para, en primer lugar, albergar al  feto,  la  placenta y la bolsa de líquido amniótico, y para convertirse en un potente órgano que se contrae y que es capaz de generar la fuerza necesaria para lograr la expulsión en el parto.
  • Vagina: cambia a un color rojo vinoso y se produce un aumento de flujo, sobre todo al final del embarazo.
  • Vulva: adquiere un color violáceo, y pueden desarrollarse edemas y varices conforme avanza el embarazo.
  • Pechos: se produce un aumento de la sensibilidad, así como aumentan las molestias, la tensión y los hormigueos. La región de la areola y el pezón se vuelven más oscuros.
  • Peso de la mujer: por lo normal, el peso aumenta de forma gradual en un total de 8 kg a 12 kg.
  • Sangre: se produce una anemia fisiológica del embarazo que aumenta las necesidades de hierro.
  • Piel: debido a cambios hormonales, pueden aparecer manchas en la cara o en otras zonas. También pueden aparecer estrías en abdomen, caderas, mamas.
  • Corazón: el corazón aumenta su frecuencia cardíaca, disminuye la tensión arterial y la circulación sanguínea se ralentiza.
  • Aparato respiratorio: aumenta el número de respiraciones por minuto e incluso puede percibirse una cierta dificultad para respirar.
  • Aparato urinario: se orina con más frecuencia.
  • Aparato digestivo: sumado a las náuseas y vómitos, se produce un cambio en el apetito, que puede tanto aumentar como dirminuir. Al final del embarazo pueden aparecer ardores, y las encías pueden sangrar con facilidad. También es frecuente el estreñimiento y la aparición de hemorroides como consecuencia de ello.
  • Huesos: debido al aumento de peso y a la necesidad de soportarlo, se produce la denominada “lordosis progresiva”, con la que se compensa el aumento de peso en la parte en forma de columna vertebral arqueada. Es lo que provoca la forma de andar característica de las embarazadas conocida como “marcha de pato”.

CAMBIOS PSICOLÓGICOS EN EL EMBARAZO

Si bien no todas las mujeres responden en el mismo nivel, los altibajos hormonales del embarazo pueden provocar muchos cambios de humor. También son frecuentes los temores con respecto al nuevo hijo/a. ¿Va a ir todo bien? ¿Le pasará algo? ¿Me pasará algo? Estas preguntas generan sentimientos de ambivalencia que alternan alegría, tristeza, ilusión, rechazo, inquietud, preocupación, etc. Estos pensamientos y sensaciones cambiantes van relajándose con el paso de los meses, cuando comienza a notarse verdaderamente la presencia del hijo o hija.

En el tercer timestre, cuando se acerca la hora de la verdad, pueden de nuevo aparecer temores relacionadOs con la capacidad de cuidar al bebé que se acerca.

La relación con el entorno y con la pareja, en caso de haberla, puede verse afectada también por el embarazo. En el caso de que efectivamente sea así, es fundamental una buena comunicación y, sobre todo, compartir las emociones y decisiones. ¡Ser padres  y madres es cosa de dos!

CAMBIOS EN EL CEBEBRO

Un estudio muy novedoso llevado a cabo por investigadores del Hospital del Mar y la Universitat Autònoma de Barcelona, publicado en Nature Neuroscience, indicaba a finales del 2016 que el cerebro de la mujer embarazada sufre cambios en el cerebro que son permanentes, es decir, que son para siempre.

Según estos trabajos, se reduce el volumen de la materia gris pero no hay pérdida de neuronas ni se alteran el intelecto, la memoria o la capacidad cognitiva. Lo que en realidad provoca esta reducción de la materia gris es que la madre cambia de prioridades y adquiere la capacidad de intuir las necesidades de su hijo. De este modo, aumentaría la empatía con el bebé relacionada sobre todo con la interpretación de los estados mentales del hijo o la anticipación de posibles amenazas del entorno.

Estos cambios se producirían en la zona de la materia gris implicada en las relaciones sociales, en concreto, en la zona denominada precúneo.

Fuente | Guía de cuidados en el embarazo, © Instituto Nacional de Gestión Sanitaria.

Sobre Núria Llavina

Experta en divulgación médica y científica, Núria es periodista por la Universitat Autònoma de Barcelona y posgrado en procesos editoriales por la Universitat Oberta de Catalunya.

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