¿Cómo te quedarías si te dijera que lo que realmente nos nutre no son los alimentos? Probablemente te parezca una afirmación lógica, porque en el fondo todos sabemos que estar llenos de energía va más allá de comer alimentos. La nutrición es, al fin y al cabo, una fuente de energía secundaria: si bien es necesario comer para llevar a cabo las funciones del organismo, el hecho de llevar comida a la boca está directamente relacionado con otros aspectos de nuestra vida.
¿A quién no le gusta comer? Es uno de los placeres más importantes de nuestra existencia, la gasolina que nuestro cuerpo necesita, sí o sí, para funcionar. Comer es vital, magnífico, placentero, un componente más de nuestra vida social y de nuestra cultura. La tradición culinaria está más arraigada incluso que la propia religión.
Pero, más allá de los alimentos que nos nutren, existe otro tipo de nutrición, la que nos realiza como personas, nos hace felices, nos da vitalidad y nos ayuda a lograr nuestro propósito: la alimentación primaria. Una mala gestión de los alimentos primarios no sólo hace fracasar la mayor parte de intentos de hacer una dieta de adelgazamiento; también otros muchos aspectos de la vida pueden verse afectados.
UNA VIDA PLENA
Los alimentos primarios se basan en cuatro pilares principales que realmente son los que nos alimentan: relaciones (de pareja, amigos, familia, etc.), trabajo, actividad física i salud emocional. Acuérdate, si no, de cuando eras un niño o una niña: podías pasar horas jugando y apenas pensabas en comer hasta que te llamaban para que pararas un momento; entonces, comías y volvías a jugar. O acuérdate de cuando nos enamoramos: los antojos y la tristeza se van, nos sentimos energía, nos comemos el mundo. O piensa en cuando has logrado trabajar de lo que te gusta. Como reza el dicho: “haz lo que te gusta y no trabajarás el resto de tu vida”. Sentirse realizado ayuda a lograr una vida plena.
Por lo tanto, lo que realmente nos nutre no es lo que comemos, sino la pareja, la familia, los amigos, el trabajo, movernos, dedicarnos tiempo a nosotros mismos. Aunque pueda parecer new age, no lo es.
¿QUÉ NOS FALTA?
Cuando tenemos carencia de los aspectos listados más arriba, llenamos el vacío que éstos dejan con los alimentos secundarios, es decir, con la comida. Ahí aparecen los antojos, la gula, el comer por obsesión o los nudos en el estómago. Cuando estamos preocupados, nerviosos, ansiosos, cansados, aburridos o desmotivados, nuestro cuerpo nos pide comer y, lo peor, lo hacemos como si no hubiera un mañana, sin hambre y con excusas.
Pararse en este punto es importante. Y es en esta pausa cuando debemos valorar qué nos falta, así como preguntarnos qué estamos tratando de llenar cuando comemos de manera exagerada, con comida basura, sin horarios o a base de picoteo a todas horas. Es vital tratar de entender por qué somos incapaces de llevar a cabo una rutina de alimentación regular, de comer de manera sana y saludable.
Una relación que ya no funciona, un trabajo demasiado absorbente, falta de momentos para uno mismo y para salir a pasear, correr, nadar o, sencillamente, tener 5 minutos para parar y respirar profundamente, sin interrupciones, tranquilamente, sin pensar en nada. Aunque parece un acto simple y sin más, tiene beneficios increíbles. Son estos pequeños actos los que nos ayudan a ver las cosas desde un punto de vista distinto, quizá precisamente el que tu cuerpo está pidiendo en ese preciso momento.
Todo ello, pararse, tomarse un respiro, analizar los alimentos primarios e intentar ir a por ellos, será más efectivo que obligarte, por ejemplo, a no comer más chocolate.
La respiración 4:7:8
La respiración es el instrumento más poderoso del que disponemos para reiniciar cuerpo y mente en cualquier momento del día y en cualquier lugar. La técnica de respiración 4:7:8 es perfecta para empezar, puesto que puede hacerse cuando uno quiera, y sus resultados son espectaculares.
En primer lugar, es necesario respirar por la nariz contando hasta cuatro. Una vez realizada la inspiración, contén la respiración contando hasta siete, empezando de nuevo por el uno. Finalmente, suelta el aire por la boca contando hasta ocho. Repite el ciclo tres veces. A medida que vayas familiarizándote con la técnica, puedes hacer el ciclo 3-4 veces varias veces al día. Empieza poco a poco. Verás que en pocos minutos el nivel de estrés, nervios o malestar, disminuyen significativamente.
Salud entre líneas Behind the scene