sábado , 15 agosto 2020
¿No adelgazas? ¡No culpes a los genes!

¿No adelgazas? ¡No culpes a los genes!

“¿Sabes? Es que a mi me cuesta mucho mantener mi peso por mi constitución”, “Yo es que tengo tendencia a engordar y por eso me cuesta tanto adelgazarme”. No deja de ser habitual que culpemos a nuestros genes de un posible exceso de peso o del incremento del riesgo de obesidad. Nada más lejos de la realidad, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Newcastle y publicado en la revista BMJ ha indicado que la genética no es un impedimento para la pérdida de peso.

Es sabido que los portadores de un gen denominado FTO (fat mass and obesity associated, es decir, gen asociado a la masa de grasa y la obesidad), pesan de media 3 kilos más, y que el 70% de estos son más propensos a desarrollar obesidad. Sin embargo, el trabajo, que se ha basado en una revisión de ocho estudios en los que participaron más de 9.500 personas de todo el mundo, ha indicado no obstante que ser portadores de este gen no impide la pérdida de peso. Así pues, como indican los expertos, una mejora de la dieta y hacer más actividad física siempre ayudarán a perder peso, con independencia de nuestra composición genética.

Es importante destacar que el equipo encontró que la respuesta a las intervenciones de pérdida de peso para las personas portadoras del gen FTO fue similar tanto para hombres como para mujeres, jóvenes y mayores, y personas de diferentes procedencias étnicas.

Un posible sesgo es que la mayoría de las personas participantes en los estudios eran caucásicas, con pocos afroamericanos o americanos hispanos. Por este motivo, el equipo reconoce que las investigaciones futuras deberían explorar los efectos del gen FTO sobre la pérdida de peso en otros grupos étnicos. Además, aún no se han investigado los efectos de otros genes relacionados con la obesidad en la pérdida de peso.

PERFIL GENÉTICO

Más allá del novedoso hallazgo, el trabajo también es importante por el momento en el que llega. Como indicamos recientemente en Salud entre líneas, la obesidad es en la actualidad un importante problema de salud que ha triplicado su presencia en los últimos años.

En un editorial relacionado en la misma revista BMJ, la Dra. Alison Tedstone, nutricionista en el servicio de Salud Pública de Inglaterra, afirma que las causas de la epidemia actual de la obesidad son múltiples y complejas, pero que los indicios científicos actuales sugieren que éstas tienen poco que ver con los perfiles genéticos. Así pues, no tendrían sentido enfoques basados en intervenciones personalizadas a partir del genoma como estrategias para hacer retroceder la epidemia.

Estos esfuerzos deberían estar encaminados a controlar los factores ambientales, es decir, la actividad física y la alimentación.

EL GEN DE LA GORDUDA

Que el gen FTO estuviera relacionado directamente con la obesidad es algo que investigadores de las universidades de Chigago y de Sevilla descubrieron en 2014, después de que dicho gen hubiera aparecido ya en más de 2.000 trabajos científicos. Que este gen contribuya más o menos a la epidemia de la obesidad es algo que aún no está del todo claro, pero la respuesta podría ser, probablemente, que no.

Sí que se sabe, no obstante, que este gen está implicado en el metabolismo de la grasa. Asimismo, sus variaciones son el principal factor de predisposición hereditaria a la obesidad, la diabetes de tipo 2 y todas sus consecuencias cardiovasculares, neurodegenerativas y cancerosas.

Se ha constatado que cuando uno de los progenitores es obeso, la probabilidad de que el hijo o hija desarrolle obesidad es del 50%. Si se trata de los dos progenitores, este porcentaje aumenta al 80%. En este porcentaje, no obstante, la genética no juega un papel decisivo. Lo juegan la actividad física y una dieta baja en azúcares y grasas.

La industria farmacéutica se frota las manos con estos descubrimientos y con la potencial creación de una píldora anti-grasa milagrosa. Por ahora, no obstante, parece que este objetivo queda muy lejos. Y esperemos que así sea, porque no me apetece ver como gran parte de la sociedad envejece frente al televisor tomando una píldora cada 8 horas. Ya sabemos que el beneficio a corto plazo tira mucho. Y más si nos lo venden barato.

Fuente | Newcastle University, Consumer

Sobre Núria Llavina

Experta en divulgación médica y científica, Núria es periodista por la Universitat Autònoma de Barcelona y posgrado en procesos editoriales por la Universitat Oberta de Catalunya.

Más artículos

Cigarrillos electrónicos: ¿son peligrosos o no?

Cigarrillos electrónicos: ¿son peligrosos o no?

Los cigarrillos electrónicos (CE) son populares dispositivos de suministro de nicotina u otras sustancias cuando …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. Pincha el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies
Simple Share Buttons