martes , 19 marzo 2019
cáncer de pulmón

El consumo de azúcares refinados asociado al cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón es uno de los más frecuentes en el mundo, los casos crecen a nivel exponencial año tras año afectando más a los hombres que a las mujeres. Si bien el principal factor de riesgo para el desarrollo de la patología es el tabaco, seguido de la edad, el ambiente o la predisposición genética, recientemente se ha descubierto que un consumo excesivo de carbohidratos simples o procedentes de alimentos refinados es también un factor de riesgo, incluso en personas NO fumadoras, para desarrollar esta enfermedad.

El estudio lo ha llevado a cabo la Universidad de Texas (EE.UU.) durante este último año y se ha publicado en la US National Library of Medicine National Institute of Health. Los investigadores estudiaron la alimentación de 1905 personas con cáncer de pulmón y la de 2410 personas sanas. Se basaron en una entrevista alimentaria diaria de los participantes calculando el índice glucémico medio de la dieta de cada participante.

¿QUÉ ES EL ÍNDICE GLUCÉMICO?

Cuando hablamos de índice glucémico (IG) hacemos referencia a la capacidad que tiene un alimento de hacer subir el azúcar en sangre. Cuanto más elevado sea el IG del alimento, más rápido aumentan los niveles de glucosa en la sangre tras su ingesta. Cuando el cuerpo recibe alimentos con un IG muy elevado, el aumento de azúcar en sangre requiere una mayor y más rápida descarga de insulina para contrarrestar. Cuando nuestro organismo debe sacar la insulina de manera repetida durante el día, es cuando aparecen alteraciones como la resistencia a la insulina, problemas cardíacos, diabetes, sobrepeso, alergias y ahora también puede ser causa de la aparición del cáncer de colon.

Los alimentos con un mayor IG son los alimentos refinados o blancos: el pan y las pastas blancas, los cereales no integrales, arroz blanco, bollería industrial, galletas de desayuno, bebidas azucaradas, patatas, etc. El consumo excesivo y continuado de estos alimentos ayuda al desarrollo de procesos inflamatorios en el cuerpo relacionado con el aumento del riesgo de aparición de células cancerígenas.

Los alimentos con un IG más bajo y por tanto, recomendables para un consumo diario son: los cereales integrales, verduras, hortalizas, huevos, frutos secos, proteína vegetal y el pescado.

RESULTADOS DEL ESTUDIO

Los resultados de la investigación revelaron lo siguiente:

  • Las personas que consumían una dieta con un IG medio-alto tenían un mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón o ya lo padecían.
  • Las personas NO fumadoras con una dieta de mayor IG tenían un riesgo mayor del doble de padecer cáncer de pulmón que los NO fumadores que seguían una dieta con un IG bajo.
  • Stephanie Melkonian, responsable del estudio, afirmó que “se observó casi un 50% de prevalencia de cáncer de pulmón en aquellos sujetos que tenían una dieta alta en carbohidratos comparándolos con aquellos que llevaban una alimentación baja de éstos”.

Como podemos deducir, de nuevo nuestra gran pesadilla sigue siendo nuestra mayor adicción, el azúcar. Para reducir el riesgo de posibles patologías debemos empezar a pensar en retirar de nuestra dieta cualquier tipo de azúcar blanco. Tenemos opciones, y muchas:

  • Aumenta el consumo de cereales, pero que éstos sean integrales.
  • Añade cuanta más fibra mejor, ya que así reducimos la subida de azúcar.
  • Consume vegetales, muchos vegetales.
  • No te olvides de las legumbres, la proteína de calidad y la fruta.

LA IMPORTANCIA DE UN COLON SALUDABLE

¿Qué pasa si nuestro sistema digestivo no funciona adecuadamente? Pues bien, un colon poblado de bacterias patógenas, contaminado por alimentos mal digeridos o presencia de hongos, es un colon atascado por materia fecal tóxica. Esta situación puede desencadenar en estreñimiento, gases, diarrea, inflamaciones, alteraciones en la piel, mal humor… y es que la salud de todo el cuerpo empieza en la salud intestinal.  Un colon sucio es sinónimo de un sistema inmunitario insuficiente y, por tanto, mucho más vulnerable a enfermedades infecciosas o inflamatorias. Restaurar la flora intestinal y mantener un ritmo de evacuación constante resulta primordial para una salud completa tanto a nivel físico como emocional. Recuerda el consumo de fibra, probioticos y bebe mucha agua.

 

Sobre Natàlia Gimferrer

Experta en Salud, Natàlia es enfermera, nutricionista, tecnóloga de alimentos y certificada como health coach por el Institute for Integrative Nutrition (Universidad de New York, USA).

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