viernes , 23 octubre 2020
Los riesgos potenciales de llevar la mascarilla

Los riesgos potenciales de llevar mascarillas

Vaya por delante que usamos mascarillas y que las seguiremos usando, pero seguir las normas no va reñido con tener la sensación de que, quizás, no nos lo cuenten todo. Porque la información que nos llega es sesgada, porque, como siempre, parece que todo esto esté beneficiando a pocos y perjudicando a muchos.

Siendo sinceros: ¿quién no está cansado de las mascarillas? Con independencia de su eficacia o de sus peligros, su uso es incómodo, no muy higiénico y extremamente molesto. ¿Previenen las mascarillas un virus mortal? Según la OMS, estas por sí solas no bastan para lograr un grado suficiente de protección, sino que hay que complementarlas con otras medidas de prevención y control como la distancia de seguridad o la higiene.

Hay una destacada controversia en el uso de las mascarillas, desde los que defienden su uso a capa y espada y temen el contagio a los que opinan que no hay ninguna justificación científica para el uso de las mascarillas o que su uso prolongado puede provocar enfermedades a largo plazo.

INVESTIGANDO UN POCO MÁS SOBRE LAS MASCARILLAS

Uso de mascarillasTras el inicio del brote, estamos recibiendo un bombardeo diario de información que, más que ayudarnos a abrirnos de miras, no nos dejan ver más que número de muertos, número de infectados, políticos discutiendo o carreras de fondo para ser el primero en sacar una vacuna. No somos negacionistas; simplemente intentamos buscar información más allá de lo que los medios nos dicen. Sin posicionarnos, siendo neutrales y coherentes.

Es posible que detrás de este virus hayan acaecido también intereses comerciales y económicos y, probablemente, políticos. Y siempre somos nosotros, los ciudadanos, los que pagamos las consecuencias. ¿Nadie se pregunta por qué se permite que los trenes vayan llenos de gente con mascarilla y después no podamos ni abrazar a nuestros padres y madres? ¿o que debamos llevar la mascarilla caminando por la calle y que nos la podamos quitar cuando pedimos un café al camarero de un bar? ¿o que se necesiten mascarillas ultrasónicas para no respirar humos o químicos y es suficiente con una de tela para prevenir la COVID-19? Hay tantas cuestiones sin una respuesta coherente que, sin dejar de tomar las precauciones necesarias por respeto a la salud pública, nos provocan cierta desconfianza en lo que hay de verdad y en lo que esconde toda esta pandemia. Vamos a centrarnos en el tema que nos ciñe, y es el uso de las mascarillas y sus potenciales riesgos. Y es que, sea o no un método eficaz, y nos guste o no, nos toca llevarlas.

PROBLEMAS RESPIRATORIOS

La mascarilla la llevamos pegada en la boca y apoyada en la nariz. Hablamos con ella puesta y respiramos a través de ella. ¿Es esto bueno? ¿Está libre de riesgos? La acumulación de bacterias en su tejido es, cada segundo que pasa, más grande. Y si, en lugar de las 4 h de vida útil de una mascarilla higiénica tal como indican las recomendaciones, la reutilizamos de forma indefinida, esas bacterias se pueden convertir en un verdadero problema para nuestra salud. ¿Quién se cambia la mascarilla cada 4 h? Estas bacterias y virus, sumado a un uso excesivo (p. ej., si se debe pasar una jornada laboral entera con la mascarilla puesta), pueden predisponer o a exacerbar, según diversas investigaciones recientes, diversas afecciones.

Una de ellas es la posibilidad de neumonía bacteriana o vírica por acumulación de bacterias y virus. Asimismo, parte de estas bacterias de la boca pueden bajar y provocar enfermedad a nivel de vías respiratorias inferiores, por ejemplo, mucosidad en los bronquios, tos productiva e incluso fiebre.

ALERGIAS POR CONTACTO

Los materiales con los que se ha fabricado la mascarilla pueden tener o desarrollar algún tipo de alergia al usuario. Cierto es que debemos asegurarnos de comprar mascarillas homologadas, aunque esto no es garantía de nada. Hay que tener especial cuidado con las gomas y los metales de la mascarilla, ya que pueden ocasionar la aparición de eccemas cutáneos. “Por suerte”, los dermatólogos nos tranquilizan y advierten de que los daños serán puntuales y no graves. ¡Menos mal! (menuda ironía).

Si el usuario ya tiene cualquier alteración de la piel, como por ejemplo la rosácea o alguna dermatitis atópica o seborreica, el uso de este sistema de protección las empeora. Si no existe ninguna enfermedad cutánea previa, el roce continuo de la mascarilla con la piel puede provocar sequedad, enrojecimiento, irritaciones, picazón o dermatitis.

“Maskne”, o “acné por mascarilla

Una carta de investigación publicada en marzo de este año (2020) por la revista médica Journal of the American Academy señaló que al menos el 83% de trabajadores sanitarios en Hubei, en China, tiene problemas dermatológicos en el rostro derivados del uso de mascarillas. Los expertos lo alertan: “La piel respira menos”. Hay una oclusión y un rozamiento, y si se añade el calor y el sudor, lógicamente el poro no está tan oxigenado y hay más capacidad de infección por las propias bacterias que tenemos en la piel”, según la dermatóloga Amy Kassouf, de la Cleveland Clinic, un centro médico académico estadounidense con sede en Ohio.

En caso de padecer un brote de acné, lo ideal es tratarlo localmente y usar cremas específicas con principios activos, teniendo en cuenta tu tipo de piel. Y, si es posible, que la piel descanse un poco de la mascarilla cada hora.

Lesiones por compresión

El uso de algunos tipos de mascarillas también puede acarrear ciertas lesiones en la cara, lo que se llama lesión por compresión. “Si llevamos la mascarilla muy apretada, es probable que salgan erosiones en las orejas, lesiones en los pómulos e incluso en el dorso nasal”, afirma el dermatólogo Dr Conejo-Mir. La mejor manera de evitar la aparición de este tipo de lesiones, es retirar la mascarilla, al menos 10 minutos cada hora para restablecer la circulación normal, sin compresión.

ORIENTACIONES DE LA OMS SOBRE EL USO CORRECTO DE LAS MASCARILLAS

  1. Lávate las manos antes de ponerte la mascarilla
  2. Coloca la mascarilla con gran cuidado, procurando que cubra la boca y la nariz, se ajuste al puente de la nariz y quede bien sujeta para disminuir cualquier posible hueco entre el rostro y la mascarilla
  3. No toques la mascarilla mientras la llevas puesta
  4. Aplica la técnica correcta para quitarte la mascarilla: desatarla o desprenderla por detrás sin tocar el frente
  5. Después de quitarte la mascarilla o siempre que la toques sin querer mientras la llevas puesta, límpiate las manos con una solución alcohólica o lávalas con agua y jabón
  6. Cámbiate la mascarilla tan pronto como se humedezca
  7. No reutilices las mascarillas de uso único
  8. Desecha de inmediato la mascarilla de uso único después de quitártela

¿Ya lo hacéis todo bien?

Sobre Natàlia Gimferrer

Experta en Salud, Natàlia es enfermera, nutricionista, tecnóloga de alimentos y certificada como health coach por el Institute for Integrative Nutrition (Universidad de New York, USA).

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