Aunque parezca más un titular de parodia, no lo es. Científicos de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Barcelona y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), han hallado que cocinar el sofrito de tomate durante más tiempo, alrededor de una hora, e incorporar la cebolla, potencia la producción de moléculas beneficiosas para la salud, los antioxidantes.
El estudio se ha publicado en la revista Food Research International y comprueba por primera vez los efectos positivos de la mezcla de ingredientes que componen el sofrito. Los investigadores han determinado la importancia del tomate por su gran concentración de antioxidantes, como el licopeno, además de la capacidad de producir isómeros del licopeno, es decir, otras sustancias con la misma capacidad antioxidante. Por otra parte, se descubre que la cebolla desempeña un papel fundamental, ya que potencia la formación de dichas moléculas antioxidantes. Además, han añadido que un tiempo de cocción adecuado se relaciona con la producción de moléculas de más alta biodisponibilidad y más beneficiosas por su potente acción antioxidante.
¿CÓMO ACTÚAN LOS ANTIOXIDANTES EN NUESTRO CUERPO?
Un antioxidante es una molécula capaz de prevenir o retrasar la oxidación de otras moléculas. Es decir, son sustancias que en nuestro organismo actúan protegiéndole frenando y deteniendo una gran cantidad de procesos de daño celular. Son potenciadores de la salud y su consumo supone, entre otras cosas, el retraso del deterioro y desgaste de la piel, órganos y tejidos, así como la prevención de enfermedades crónicas como algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares. Su principal fuente de obtención son las frutas y los vegetales.
CORRECTA COMBINACIÓN DE LOS INGREDIENTES Y EL TIEMPO DE COCCIÓN
Es la primera vez que se tiene en cuenta en una investigación los efectos de la sinergia de diferentes ingredientes y sus cualidades saludables para el consumidor. Según apunta la directora del estudio, Rosa M.ª Lamuela Raventós, “el objetivo fue evaluar cómo el procesado casero del sofrito de tomate y las simbiosis entre los distintos ingredientes que se usan para elaborar esta salsa mediterránea, como el aceite de oliva virgen extra, la cebolla y el ajo, interactúan y aumentan la presencia de determinados carotenoides”. El resultado ha sido claro: la presencia de antioxidantes en el sofrito queda multiplicada tras la mezcla de los distintos ingredientes, y, además, se añade el factor tiempo. Los análisis han revelado que hay nueve tipos de antioxidantes que registran unos niveles más elevados con la presencia de cebolla y con un cocinado de 60 minutos.
LA DIETA MEDITERRÁNEA, DE NUEVO ENTRE LAS MÁS SALUDABLES
Este estudio ayuda a afirmar, una vez más, la calidad de la dieta mediterránea. Alimentos vegetales repletos de color, vitaminas, minerales y enzimas hacen de los platos mediterráneos unos de los más saludables del mundo. La presencia de carotenos y polifenoles como los del sofrito de tomate, suponen, entre otros, unos efectos beneficiosos frente a las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes y ciertos tipos de cáncer. Los antioxidantes suelen tener una presencia destacada en alimentos de colores y de origen vegetal como por ejemplo: tomate, zanahoria, ajo, frambuesa, arándano, cítricos, pimientos, cebolla, chía, bayas de goji, uvas, cacao puro… Recuerda añadir siempre tus raciones de vegetales en las principales comidas del día.
Salud entre líneas Behind the scene