domingo , 18 abril 2021
Sí, los edulcorantes artificiales nos enferman

Sí, los edulcorantes artificiales nos enferman

En los últimos años, el afán por unos cuerpos perfectos, sin grasa y musculados, ha aumentado el consumo de alimentos light y sin azúcar. A este tipo de alimentos se les añaden aditivos alimentarios para que gocen de igual sabor pero con menos calorías. Pero ojo, porque no es oro todo lo que reluce. En el caso de alimentos sin azúcar, si bien es cierto que el azúcar acaba por engordarnos y mucho, su sustituto en los productos light son los edulcorantes artificiales, que, bajo mi punto de vista, su consumo es mucho peor.

El aspartamo es el edulcorante más consumido y utilizado en la industria alimentaria (refrescos light, medicamentos, salsas, condimentos…). Está presente en muchos alimentos y en las etiquetas aparece como E-951. Desde su aprobación en la Unión Europea en los años 90, el aspartamo ha estado envuelto de polémica por sus posibles efectos secundarios en la salud del consumidor.

CIENTÍFICOS VS AUTORIDADES

Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), el consumo de este edulcorante no supone ningún riesgo para la salud siempre y cuando no se sobrepase la cantidad diaria recomendada (40 miligramos de aspartamo por kilo de peso, según el Comité Científico sobre la Alimentación Humana (SCF). Es cierto que sobrepasar este límite es difícil, tendríamos que bebernos unas 14 latas de refrescos al día, pero no dudo que alguien lo podría llegar a hacer.

Hay que tener presente que los edulcorantes artificiales son sustancias totalmente químicas creadas en un laboratorio, no tienen nada de natural en su composición. Por una parte, sospechamos que los residuos que deja en nuestro cuerpo no deben ser muy beneficiosos, ya que no dejan de ser sustancias químicas. Por otra, nos marcan una cantidad diaria que no deberíamos sobrepasar. Señores, señoras, esto no pinta para nada bien.

Paralelamente, aparecen artículos que confirman lo que ya se intuía. Erik Millstone, profesor de la Unidad de Investigación sobre Políticas Científicas de la Universidad de Sussex (Gran Bretaña), apunta que son varios los informes que relacionan el consumo de aspartamo con serios problemas de salud: dolores de cabeza, pérdida de sensibilidad, dolor muscular, visión nublada, extremidades entumecidas, pérdida de memoria, daños visuales degenerativos, afectaciones neurológicas, agresividad, epilepsia, tumores cerebrales o alzhéimer. Casi nada. El Instituto Ramazzini (Boloña), valoró el efecto del aspartamo en ratas de laboratorio siendo el resultado, de nuevo, alarmante. Se demostró un potencial efecto cancerígeno, impotencia, esterilidad, epilepsia, perdida de la sensibilidad y problemas de desarrollo.

Juzguen ustedes mismos, decidan si consumir estos productos o no. Por mi parte, les recomiendo que lean las etiquetas y se mantengan lo más lejos posible se estas letras: E-954 (sacarina), E-952 (ciclamato) y E-951 (aspartamo).

SU PRESENCIA EN LOS ALIMENTOS

Solemos pedir sacarina cuando queremos endulzar la comida sin añadir azúcar común. Sin embargo, ¿consumimos siempre sacarina? No. Puede ser ciclamato, aspartamo, sacarina o una mezcla de ellos.

  • La sacarina es altamente estable, lo que la hace idónea para cocinar y hornear. Generalmente la encontramos mezclada con otros edulcorantes para potenciar más su dulzor. Está presente en bebidas instantáneas, zumos, refrescos, productos lácteos, dulces, repostería, conservas, helados, chocolate, pasta de dientes, gelatinas o productos farmacéuticos.
  • El aspartamo, con un poder endulzante 200 veces mayor que el azúcar, intensifica los sabores. Está presente en refrescos light, bebidas no carbonatadas, postres, cremas pasteleras, edulcorantes de mesa en polvo o en pastillas, chicles, caramelos de menta, postres helados, cereales para el desayuno, repostería o refrescos en polvo.
  • El ciclamato, el tercero en discordia, se encuentra en combinación con otros endulzantes y sus usos más comunes son como edulcorante de mesa, en bebidas instantáneas, confituras, mermeladas, postres, gelatinas, frutas en conserva, batidos, productos lácteos o productos farmacéuticos.

¿PORQUÉ SE SIGUEN COMERCIALIZANDO?

Fue a mediados de los años 70 que el laboratorio Searle descubrió, de manera casual, el aspartamo. En sus inicios, la Agencia de Medicamentos y Alimentos estadounidense (la FDA, por sus siglas en inglés) no autorizó su consumo, ya que algunos de los estudios de viabilidad del producto señalaban que el aspartamo producía tumores cerebrales.

Años mas tarde, la compañía Monsanto compró la firma Searle y al poco tiempo se les concedió la licencia para poder comercializar el aspartamo libremente. Actualmente este producto, junto con otros tipos de edulcorantes, está presente en centenares de alimentos, lo cual lo hace imprescindible a los gigantes de la alimentación. Olvidados quedan los estudios que apuntaban a desastrosos efectos para la salud.

Sobre Natàlia Gimferrer

Experta en Salud, Natàlia es enfermera, nutricionista, tecnóloga de alimentos y certificada como health coach por el Institute for Integrative Nutrition (Universidad de New York, USA).

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2 Comentarios

  1. L’ESTEVIA COM A ALTERNATIVA?

    • Natàlia Gimferrer

      Hola Xeli!

      Si que és una bona opció, sempre i quan l’estevia sigui natural i ecològica, millor fins i tot de la planta.

      Gràcies!

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