lunes , 12 noviembre 2018
Dónde reside el lado oscuro de la personalidad

¿Dónde reside el lado oscuro de la personalidad?

Egoísmo, maquiavelismo, narcisismo, psicopatía, sadismo, rencor. Son algunos de los rasgos que representan los lados oscuros y malévolos de la personalidad humana. Como muestran los resultados de un proyecto de investigación alemán-danés recientemente publicado, estos rasgos comparten un “núcleo oscuro” común. Con base en este punto en común, parece ser que, si tienes una de estas tendencias, también es probable que puedas tener uno u otro de los rasgos.

DIFERENTES PERO IGUALES

Tanto la historia mundial como la vida cotidiana están llenas de ejemplos de gente que actúa de forma despiadada, maliciosa o egoísta. Aunque nos cueste de entender. Tanto en psicología como en lenguaje cotidiano, existen diversas denominaciones para las diversas tendencias oscuras que puede tener el ser humano, sobre todo la denominada “tríada oscura”, compuesta por psicopatía (falta de empatía), narcisismo (admiración excesiva por uno mismo) y maquiavelismo (la creencia de que los fines justifican los medios), junto con muchas otras como el egoísmo, el sadismo o el rencor.

Aunque a primera vista parece haber diferencias notables entre estos rasgos, y puede parecer más “aceptable” ser un egoísta que un psicópata, la nueva investigación, llevada a cabo por investigadores de la Universidad de Copenhague, de Ulm y de Koblenz-Landau, muestra que todos los aspectos oscuros de la personalidad humana podrían estar estrechamente vinculados y basarse en una misma tendencia. Por lo tanto, la mayoría de estos rasgos podrían entenderse como manifestaciones de una única predisposición subyacente común: el núcleo oscuro de la personalidad.

Los investigadores han puesto nombre a este denominador común de todos los rasgos oscuros: factor D, y puede definirse como la tendencia general a maximizar la utilidad individual, es decir, despreciar o tratar con malicia a los demás, todo acompañado de creencias que sirven como justificaciones a estas actitudes.

En otras palabras, todos los rasgos oscuros se remontan a la tendencia general de colocar los propios objetivos e intereses sobre los de los demás, incluso hasta el punto de agradar a los demás, siempre justificándose para prevenir sentimientos de culpa o vergüenza. Todos los “rasgos oscuros” individuales estarían basados en este nexo común, si bien podrían diferir en aspecto más o menos predominantes. Por ejemplo, el tema de la justificación a la actitud es muy fuerte en el narcisismo, mientras que el aspecto de la malicia para provocar dolor en los otros es la principal característica del sadismo.

LOS PRINCIPALES RASGOS OSCUROS 

  • Egoísmo: preocupación excesiva por la propia ventaja a expensas de los demás y del resto de la sociedad.
  • Maquiavelismo: actitud manipuladora, insensible y la creencia de que el fin justifica los medios.
  • Desvinculación moral: estilo de procesamiento cognitivo que permite comportarse de manera poco ética sin sentir angustia.
  • Narcisismo: excesiva admiración por uno mismo, un sentido de superioridad y una extrema necesidad de atención de los demás.
  • Derecho psicológico: creencia recurrente de que uno es mejor que otros y merece un mejor tratamiento.
  • Psicopatía: falta de empatía y autocontrol, combinada con un comportamiento impulsivo.
  • Sadismo: deseo de infligir daño mental o físico a otros por placer propio o para beneficiarse a uno mismo.
  • Interés propio: deseo de promover y resaltar el estado social y financiero propio.
  • Arrepentimiento: destructividad y voluntad de causar daño a los demás, incluso si uno se hace daño a sí mismo en el proceso.

Según los investigadores, en una persona determinada el factor D puede manifestarse, por ejemplo, como narcisismo, psicopatía o uno de los otros rasgos oscuros, o una combinación de éstos. Así, el factor D indica la probabilidad de que una persona se involucre en un comportamiento asociado con uno o más de estos rasgos oscuros. En la práctica, esto significa que una persona que muestre un comportamiento malévolo particular (como por ejemplo que le guste humillar a otros) también tendrá una mayor probabilidad de tener otras actitudes malévolas como hacer trampas, mentir o robar.

El conocimiento sobre este “núcleo oscuro” puede desempeñar un papel crucial para los investigadores o terapeutas que trabajan con personas con rasgos de personalidad específicos.

FUENTE | Sciencedaily

Sobre Núria Llavina

Experta en divulgación médica y científica, Núria es periodista por la Universitat Autònoma de Barcelona y posgrado en procesos editoriales por la Universitat Oberta de Catalunya.

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