viernes , 20 abril 2018
Psicoterapia online. ¿Es posible?

Psicoterapia online. ¿Es posible?

Las nuevas tecnologías están revolucionando la manera en que seres humanos nos relacionamos y comunicamos. La psicología no es ajena a ello. Los terapeutas lo saben, y por eso en los últimos años se han comenzado a utilizar los denominados “tratamientos de última generación”, es decir, que se llevan a cabo a través de la red.

El Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña (COPC) los tiene incluidos en sus prácticas en forma de código deontológico, y una gran variedad de sitios web ofrecen este tipo de servicios. Fobias, depresión, estrés postraumático, insomnio, trastornos de alimentación y determinadas adicciones son algunas de las patologías con más demanda para ser tratadas desde el anonimato de los bits.

Ya hace bastantes años que existen tratamientos virtuales para una amplia variedad de trastornos. En España quizás aún queda mucho camino por recorrer, pero en países como Estados Unidos este tipo de terapias se encuentran implantadas desde hace tiempo. En todo caso, es algo difícil de cuantificar, porque las hay más generales y las hay centradas en intervenciones más específicas, como por ejemplo dejar de fumar. En todo caso, la oferta en inglés sigue siendo mucho más amplia.

DISTANCIA GEOGRÁFICA

Entre los motivos para aceptar una psicoterapia a distancia se encuentran los kilómetros de separación entre terapeuta y cliente o paciente. Las tecnologías dan la oportunidad de poder llevar a cabo las sesiones, si bien se pierde parte de la calidad debido a la pérdida de contacto físico directo.

También hay que considerar que el hecho de no asistir presencialmente a una terapia puede llegar a ser perjudicial. Una terapeuta psicoanalítica que prefiere no decir su nombre comentaba que una vez aceptó que una clienta con una depresión profunda pudiera llamar por teléfono en lugar de asistir físicamente a la terapia, siempre que lo necesitara. Hasta que se dio cuenta del juego: “Lo aprovechaba para no salir de casa y era contraproducente para el tratamiento”. Sin embargo, un estudio de la Brigham Young University, publicado en la revista Behavior Therapy, aseguraba hace unos años que la terapia por teléfono para la depresión es tan efectiva como la presencial. Los años dirán.

También en la depresión se centraba la tesis doctoral de Jan Bergström, investigador del Departamento de Neurociencia Clínica del Karolinska Institutet. Según sus resultados, los trastornos del pánico y la depresión leve pueden tratarse por Internet y obtener tan buenos resultados como con los tratamientos tradicionales.

Sin duda alguna, las terapias online abren una ventana de esperanza a muchas personas que no tienen otro medio para realizarla. Veamos cuándo puede funcionar, entre otras opciones:

  • Cuando no se tiene acceso presencial a un terapeuta, por ejemplo, porque te encuentras en otro país y no fluyes en el idioma de donde te encuentras.
  • Cuando necesitas un terapeuta especializado en algo concreto y se encuentra lejos geográficamente.
  • Cuando quieres mantener tu terapeuta habitual a pesar de la necesidad de un viaje largo.
  • En pacientes con limitaciones físicas.

NECESIDAD DE REGULACIÓN

Todavía falta una regulación clara de las terapias por Internet en toda Europa. Esta carencia dificulta el acceso a las mismas y, sobre todo, hace que muchos terapeutas no las utilicen y pueda haber una introducción normalizada de las mismas. Las autoridades suecas escucharon en su momento las conclusiones de la tesis de Bergström, de quien he hablado hace un momento. Su trabajo, financiado por la Diputación Provincial de Estocolmo, sirvió para que el tratamiento por Internet ya se implemente en la asistencia sanitaria regular en Estocolmo a través de Internetpsykiatri.

Desconfianza

La falta de regulación genera, claro está, desconfianza. El código deontológico del COPC para la intervención psicológica a través de Internet acepta que hay ventajas asociadas a la psicoterapia en línea:

  • Anonimato, que puede animar a buscar ayuda y a hacer psicoterapia a pacientes muy inhibidos o tímidos.
  • Puede ser el primer paso para que un paciente decida hacer terapia cara a cara más adelante.
  • La pueden usar personas que están alejadas geográficamente o que por razones físicas no pueden hacer una terapia cara a cara o continuarla cuando se alejan del terapeuta.
  • Hace posible un registro escrito continuo de todas las sesiones.

Con todo, por ser una relación terapéutica con una comunicación casi totalmente escrita, este tipo de terapia conlleva inconvenientes que, según el código deontológico, “todavía hay que investigar”. Por lo pronto, las limitaciones descritas en el mismo informe son:

  • Falta de comunicación no verbal, que a veces va más allá que la verbal.
  • Posibilidad de malinterpretar ciertos escritos, lo que aumenta la tendencia del psicólogo a la interpretación o el riesgo de dañar las emociones del paciente.
  • Pueden aumentar la tendencia del paciente a presentarse de forma “selectiva”, con la consiguiente limitación del terapeuta para diagnosticarlo.

Otra limitación es la posibilidad de que aparezcan pseudopsicólogos que ven la terapia a través de Internet como la gallina de los huevos de oro. Hay que estar muy seguro de dónde acudir y de que el terapeuta no te esté dando gato por liebre.

Sobre Núria Llavina

Experta en divulgación médica y científica, Núria es periodista por la Universitat Autònoma de Barcelona y posgrado en procesos editoriales por la Universitat Oberta de Catalunya.

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