En el mes de febrero de este añ0 2016 investigadores de la Universidad de California (UCLA) y Stanford, ambas en Estados Unidos, publicaron en la prestigiosa revista Nature el resultado de un trabajo en el que habían logrado identificar dos pequeños grupos de neuronas (neuropéptidos) en el tronco del encéfalo responsables de la transformación de las respiraciones normales en suspiros.
Si bien el suspiro, esta bien conocida exhalación exagerada, acostumbra a relacionarse con un acto romántico derivado de un momento de embelesamiento y de apasionamiento, en realidad existe por una cuestión puramente vital. Sin ellos, de hecho, no podríamos vivir. Ocurren unas 288 veces al día o, lo que es lo mismo, cada 5 minutos.
¿QUÉ SIGNIFICADO REAL TIENE EL SUSPIRO?
Sin ánimo de romper el sentimentalismo, existe una respuesta fría al significado del suspiro: éste constituye un acto reflejo de soporte vital, una acción puramente fisiológica que ayuda a los pulmones a mantenerse sanos y en buen estado, así como a que la respiración sea correcta y efectiva. El suspiro es una respiración profunda, pero no una respiración profunda voluntaria.
El propósito de los suspiros es inflar los alvéolos aproximadamente cada 5 minutos. Los alvéolos son pequeños y delicados sacos en forma de globo de los pulmones por donde entra el oxígeno y se expulsa el dióxido de carbono. Cuando los alvéolos se colapsan, algo que pasa a menudo, el suspiro ayuda a expandirlos y a facilitar la respiración. Sin éste, los alvéolos se colapsarían lentamente, lo que causaría insuficiencia pulmonar.
En todo caso, es evidente que existen raíces emocionales en los suspiros conscientes, y que estos existen. Es sabido, por ejemplo, que cuando estamos estresados suspiramos más. El mecanismo de este tipo específico de suspiros aún es desconocido.
CENTRO CEREBRAL DEL SUSPIRO
Lo que se descubrió en el trabajo de los investigadores norteamericanos fue un centro respiratorio del cerebro que regula, como lo haría un marcapasos con los latidos del corazón, el tipo de respiración que debemos tener en cada momento. Los diferentes grupos de neuronas descubiertas (son los grupos más pequeños de neuronas detectados que impliquen el control de un comportamiento humano) funcionan como un botón que activa o desactiva un tipo diferente de respiración: la regular, el suspiro, bostezo, la respiración que nos permite oler, la que nos permite toser y, tal vez, la que nos permite reír y gritar.
Para el trabajo, los científicos examinaron más de 19.000 patrones de expresión genética en las neuronas de animales. El trabajo los dos neuropéptidos encontrados consiste en activar una zona de 200 neuronas. Y son estas neuronas las que controlan el reflejo de suspirar. Ambos trabajan de una forma tan efectiva que cuando los investigadores inyectaron una de estas moléculas en el cerebro de unos ratones pasaron de suspirar 40 veces por hora a hacerlo 400 veces. Sin estos neuropéptidos, los ratones dejaban de suspirar.
El descubrimiento podría algún día ayudar a los médicos tratar a pacientes que no pueden respirar profundamente por sí solos, o que sufren trastornos en los que la presencia excesiva de suspiros se convierten en debilitantes para la salud. Buenos ejemplos de ello son los trastornos de ansiedad y otros trastornos psiquiátricos.
Fuente | Eurekalert
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