El cuerpo humano es una maquina simplemente perfecta, sabe cuando debe dormir o cuando debe ir al baño, mantiene por sí mismo la temperatura, nunca pierde el latido del corazón, nunca se olvida de respirar… y es que nuestro cuerpo nunca comete errores. Cuando aparecen los antojos, no debemos confundirlo con debilidades, al contrario, es otra manera más de nuestro organismo para mantener el equilibrio. Cuando experimentes un antojo, reconstrúyelo. Pregúntate: ¿qué quiere mi cuerpo y por qué? En muchas ocasiones, los antojos son la respuesta a algunas de estas cuestiones:
FALTA DE NUTRICIÓN PRIMARIA
Estar insatisfecho con una relación, estar aburrido, estresado, desencantado de tu trabajo, peleado con amigos… puede causar ganas emocionales de comer. Solemos comer para llenar este vacío; pues para y evalúa. Cuando uno es plenamente feliz, como un niño, poco se acuerda de comer hasta que no tiene hambre real.
POCA AGUA
La falta de agua puede enviar el mensaje de que estás sediento y al borde de la deshidratación. La deshidratación se puede manifestar como hambre ligera, así que lo primero que debes hacer cuando sientas un antojo es tomar un vaso lleno de agua. El exceso de agua también puede provocar antojos, así que asegúrate de que tu consumo de agua sea correcto.
DESEQUILIBRIO YIN-YANG
Ciertos alimentos tienen más cualidades yin (expansivas), mientras que otros tienen más cualidades yang (reducidas). Consumir alimentos que sean extremadamente yin o extremadamente yang causa antojos con el fin de mantener el balance. Por ejemplo, consumir una dieta muy rica en azúcares (yin) puede causar antojos por carne (yang). Comer demasiados alimentos crudos (yin) puede causar antojos por alimentos demasiado cocidos (deshidratados) o viceversa. Recuerda que en el equilibrio está la solución.

NOSTALGIA
Muchas veces, los antojos provienen de alimentos que hemos comido en algún periodo de nuestra vida o alimentos de nuestra infancia. Una manera inteligente de satisfacer estos antojos es consumir una versión más saludable de estos alimentos.
DESEQUILIBRIO ESTACIONAL
Algunas veces el cuerpo pide alimentos para adaptarse a cada estación. En primavera, pueden antojarnos alimentos desintoxicantes como vegetales de hojas verdes o cítricos. En verano son más frecuentes los antojos por alimentos frescos como frutas, vegetales crudos o helados, y en otoño, los antojos son por alimentos de tierra como la calabaza, cebolla o las nueces. Durante el invierno, el cuerpo suele pedirnos algo caliente o más contundente como la carne, los aceites y las grasas. Los antojos también pueden estar asociados a las vacaciones, durante esta época “el cuerpo nos pide” alcohol, dulces, fritos, postres…
FALTA DE NUTRIENTES
Si el cuerpo no tiene los nutrientes adecuados, producirá antojos extraños. Por ejemplo, niveles inadecuados de minerales producen antojos de dulce y/o salado, una falta de nutrientes y de energía produce antojos por otras formas no saludables de energía, como la cafeína o la taurina. Una dieta equilibrada es la clave para evitar este tipo de antojos.
HORMONAL
Cuando las mujeres experimentan la menstruación, embarazo o menopausia, los niveles fluctuantes de testosterona y estrógenos pueden causar antojos únicos.
AUTO-SABOTAJE
Cuando las cosas van extremadamente bien, a veces aparece el síndrome del auto-sabotaje. Se nos antojan alimentos que nos disparan y causan más antojos para desequilibrarnos a nosotros mismos. Esto a menudo sucede a causa de unos niveles bajos de azúcar en sangre y puede desencadenar fuertes cambios de ánimo.
Salud entre líneas Behind the scene