Así de tajantes han sido las conclusiones procedentes del Center for Human Sleep Science at the University of California, Berkeley (Centro de Ciencias del Sueño de la Universidad de California, Berkeley). El propósito de este centro es entender y conocer cómo nos impacta el sueño en nuestra vida y nuestra salud, desde que nacemos hasta que morimos.
Dormir resulta esencial para vivir. Nos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, eso significa que a la edad de 60 años, 20 de ellos los habremos dormido. El sueño afecta directamente a nuestras vidas, aunque no se sabe con exactitud qué pasa en nuestro cuerpo. Lo que sí se conoce es que existen diferentes fases del sueño: una fase más profunda en la que hay una restauración física del organismo y una fase REM en la que se restauran los procesos cognitivos como son la memoria, el aprendizaje o la concentración.
DORMIMOS POCO Y MAL
Según el científico Matthew Walker, director del Center for Human Sleep Science, actualmente vivimos en una epidemia catastrófica de pérdida de sueño cuyas consecuencias son mucho más graves de lo que cualquiera de nosotros se puede imaginar. Entre algunas enfermedades que el experto relaciona con un sueño insuficiente y de poca calidad destacan la enfermedad de Alzheimer, el cáncer, la diabetes, la obesidad y los trastornos mentales.
En los últimos 75 años, datos de 1942 (tampoco hace tanto tiempo), menos del 8% dormía una media de 6 horas o menos. Actualmente, en 2017, una de cada dos personas, prácticamente el 50% de la población duerme 6 horas o menos. Walker cita textualmente que “se ha electrificado la noche”, es decir, cuando la luz solar se va, se enciende la luz artificial hasta altas horas de la noche o inclusive durante toda la noche. La luz es el mayor degradador del sueño. A todo ello debemos sumar los móviles, tablets o televisores, que estimulan nuestro cerebro pocos minutos antes de irnos a dormir.
Otro aspecto que destaca el científico es la normalidad con que vivimos los desplazamientos al trabajo o a la universidad, por ejemplo. Personas que pierden más de 2h para llegar a su trabajo, eso es literalmente insano. Somos una sociedad solitaria y cada vez más deshumanizada en la que el consumo de alcohol y cafeína están siempre disponibles. Todo ello influye muy negativamente en la calidad de nuestro sueño.
CÓMO AFECTA A NUESTRA SALUD
Llegar a la cama y acostarnos para empezar a dormir es uno de los placeres de la vida, o al menos, debería serlo. El experto avisa:
- Debemos dormir no menos de 8 horas cada día, sin excepción.
- Insiste también en mantener unos horarios regulares, acostarse y levantarse siempre a la misma hora. ¿Qué pasa cuando no lo hacemos? En aquellas noches en las que dormimos tan solo 4 o 5 horas, las llamadas “natural killer cells”, células del sistema inmunitario (defensas) responsables de la destrucción de células cancerígenas, bajan su presencia en un 70%. Es por ello que la falta de sueño está vinculada al cáncer de intestino, de próstata y de mama, aspecto que la OMS (Organización Mundial de la Salud) ya sospecha, puesto que ha clasificado cualquier trabajo nocturno (en horario de noche) como un probable carcinógeno.
- Otra consecuencia son los adultos mayores de 45 años que duermen menos de seis horas al día, estas personas son un 200% más propensos a tener un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular que los que duermen ocho horas al día. Esto tiene que ver con la presión arterial, las noches en las que se reducen las horas de sueño provocan una aceleración del ritmo cardíaco, que a su vez provocará el aumento de la presión arterial.
¿No os parecen razones de suficiente peso para empezar a ordenar nuestro sueño?
Todos somos conscientes de que debemos dormir ocho horas al día, pero no somos conscientes de las consecuencias de no hacerlo. ¿El motivo? Tenemos un cuerpo perfectamente diseñado que tiene la capacidad de regularse cuando no le damos lo que necesita. Sin embargo, con el paso de los años pasa factura. Si no dormimos, nos sentimos faltos de energía e incluso enfermamos; si dormimos bien, nos sentimos llenos de vitalidad y energía. Cuanto más corto es tu sueño, más corta tu vida.
Salud entre líneas Behind the scene