lunes , 15 julio 2019
¿De qué está hecha la memoria?

¿De qué está hecha la memoria?

La memoria es un proceso mental, una de las capacidades más asombrosas del ser humano, que nos permite tanto sobrevivir como disfrutar más de nuestras vidas. Pero por más que este fenómeno se haya estudiado durante años, la memoria sigue siendo un misterio en muchos aspectos.

La memoria nos permite archivar recuerdos sensoriales (formas, colores, sombras, olores…), icónicos (lo visual de nuestro entorno), auditivos, táctiles, emocionales, gustativos y olfativos, etc. Nuestro cerebro también reserva espacio para aquellos recuerdos que quedan archivados para siempre (memoria a largo plazo) y para aquellos que necesitamos recordar por momentos determinados (memoria a corto plazo).

La pregunta que persigue a investigadores desde hace años es cómo todos estos procesos quedan grabados en el cerebro en términos físicos. En otras palabras: ¿podríamos conocer de qué está formada la memoria? Quizás le quita romanticismo al tema, pero ya sabemos que la ciencia necesita poner nombre y apellidos a todo lo que nos rodea.

LA PROTEÍNA DE LA MEMORIA

Investigadores de la Universidad de Colorado-Boulder acaban de publicar un estudio en el que han identificado los distintos roles y ubicaciones en el cerebro de una proteína denominada AKT. Se cree que AKT podría ser importante en la formación de la memoria y la plasticidad sináptica, es decir, la capacidad del cerebro para fortalecer las conexiones celulares en respuesta a las experiencias.

Ubicua en el tejido cerebral (está por todas partes y es omnipresente en las neuronas), AKT permite que el cerebro se adapte a nuevas experiencias y establezca nuevos recuerdos. Descubierta en la década de 1970 y conocida como un “oncogén” (es decir, cuando el gen del que procede está mutado, puede promover el cáncer), ha sido objeto de investigación en los últimos años no sólo por su papel en la memoria, sino por su relación con muchas enfermedades que se originan en el cerebro, como expondremos a continuación.

PAPEL DE AKT EN LA FORMACIÓN DE LA MEMORIA

Pero, ¿qué papel exacto tiene AKT en la formación de la memoria? Para explicarlo, utilizaremos el mismo ejemplo que emplean los investgadores. Pongamos por caso que ves un gran tiburón blanco y tienes miedo, de modo que necesitas formar un recuerdo de lo que está pasando. Para ello, tu cerebro debe formar nuevas proteínas que codifiquen este recuerdo, y AKT es una de las primeras proteínas en activarse. Es más, AKT es el interruptor central que enciende la el proceso de fabricación de los recuerdos.

Este hallazgo está en línea con investigaciones previas que muestran que las mutaciones en el gen AKT1 (el precursor de la proteína) aumentan el riesgo de esquizofrenia y otros trastornos cerebrales asociados con un defecto en la forma en que un paciente percibe o recuerda las experiencias.

OTROS PAPELES DE AKT

El trabajo de los investigadores ha permitido comprobar que AKT no sólo actúa en la memoria a través de AKT1. Dicha proteína se presenta en forma de tres variedades distintas que residen en diferentes tipos de células cerebrales y que afectan la salud cerebral de maneras muy distintas. Veamos los otros hallazgos del estudio:

  • AKT2 se encuentra exclusivamente en la astroglía, es decir, en las células de soporte en forma de estrella del cerebro y la médula espinal que a menudo se ven afectadas en el cáncer cerebral y la lesión cerebral. Por lo tanto, AKT está relacionada con enfermedades como el glioblastoma, uno de los cánceres cerebrales más agresivos.
  • AKT3 parece jugar un papel clave en el crecimiento del cerebro. En ratonees con el gen AKT3 silenciado, el tamaño del cerebro fue menor.

Parece claro que este descubrimiento podría conducir a nuevos tratamientos más específicos para muchas enfermedades que se originan en el cerebro, desde el gliobastoma hasta la enfermedad de Alzheimer y la esquizofrenia, más relacionadas con la memoria. De hecho, ya existen tratamientos para el cáncer que se basan en AKT, pero lo ideal sería desarrollar fármacos que atacaran a las versiones más específicas de la proteína (potenciadores AKT1 para el Alzheimer y la esquizofrenia, o inhibidores AKT2 para el cáncer) y que dejaran las otras formas de la proteína intactas, con lo cual se prevendrían los efectos secundarios.

Fuente | Universidad de Colorado

Sobre Núria Llavina

Experta en divulgación médica y científica, Núria es periodista por la Universitat Autònoma de Barcelona y posgrado en procesos editoriales por la Universitat Oberta de Catalunya.

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