viernes , 20 abril 2018
Algunos beneficios de madrugar

Algunos beneficios de madrugar

Estamos mucho más acostumbrados a escuchar que madrugar aporta múltiples beneficios fisiológicos, y que sumirnos en la modorra cada mañana no nos ayuda a ser “personas de provecho”.  Aunque siempre nos quedará la duda de si estas bondades provienen del hecho de madrugar en sí mismo o de la mejora de nuestro rendimiento por los hábitos sociales imperantes.

Las horas de sol y de luz también inciden en nuestro bienestar, pero no todo termina en el hecho de levantarse pronto, básicamente porque no todo el mundo está preparado “genéticamente” para ello. Es decir, por mucho que le pongamos la intención, hay personas que son madrugadoras por naturaleza y personas que no lo son.

Según un estudio publicado en 2009 en Science, esta predisposición genética a ser más dormilones o no viene determinada por los ritmos de nuestro reloj circadiano interno. Según la investigación, nuestra capacidad para mantenernos alerta y concentrados se ve afectada tanto por la cantidad de tiempo que permanecemos despiertos como por el momento del día en el que nos encontramos. Así, hay personas cuyo máximo rendimiento llega cuando se pone el sol, y otros son mucho más eficientes a primera hora de la mañana.

¿HORARIOS IMPUESTOS?

He aquí la polémica: según el trabajo, los trasnochadores tendrían ventajas a nivel cerebral. Lo malo es que el ritmo que impone la sociedad no siempre les permite aprovecharlas. En otras palabras, la mayor parte personas que tienen alto rendimiento durante la noche se ven obligadas a ir a la escuela o trabajar muy temprano, en contra de su ciclo natural. Eso las hace menos productivas, pero no por el hecho de trasnochar en sí, sino por los imperativos que nos impone la sociedad.

Pero vayamos a la realidad: la mayor parte de personas que están leyendo esto vive inmersa en horarios marcados y comportamientos muy determinados. En este contexto, es cierto que son muchos, los beneficios de madrugar. Os listamos algunas de las bondades, extraídas de varios estudios y citadas en un artículo de Huffington Post:

  • MAYOR BIENESTAR: una persona diurna suele tener una actitud más alegre, y en todas las edades. En resumen, madrugar ofrece un mayor número de experiencias positivas y sentimientos de estar sanos. Además, se comienza el día con mayor energía, alegría y positivismo. Se cree que una mayor exposición a la luz natural, que actuaría como estimulante, podría ser una de las explicaciones a estas mejores sensaciones.
  • MEJOR RENDIMIENTO ACADÉMICO: según un estudio de 2008 de los alumnos de la Universidad de Texas, las notas de los estudiantes que se identificaron como personas diurnas eran un punto superior a las de sus compañeros nocturnos.
  • MEJOR PRODUCTIVIDAD: mientras los dormilones se despellejan del sueño, los madrugadores ya han salido a correr, han preparado el desayuno y han mandado unos cuantos e-mails. Éstos prefieren planificar sus actividades por la mañana temprano, sobre todo si se trata de algo que plantea un desafío cognitivo.
  • ALERTA AL DETALLE: madrugar permite prestar más atención a los detalles, anticiparse a los problemas y reaccionar con mayor rapidez ante los mismos.
  • MENOR RIESGO DE DEPRESIÓN: algunos estudios vinculan el deseo de quedarse despierto hasta tarde con un mayor índice de depresión, aunque en este caso sí que existe una controversia importante en el porqué: no está para nada claro si esto se produce por algo inherente a las personas nocturnas o por las exigencias que impone la sociedad.
  • MÁS GASTO ENERGÉTICO: investigadores de la Universidad de Bangor en el Reino Unido descubrieron que las personas que se ejercitan durante la mañana queman más calorías que aquellas que lo hacen durante la noche.

DIFERENCIAS EN EL CEREBRO

Científicos de la Universidad de Alberta publicaron en 2009, en la revista Journal of Biological Rhythms, que existen diferencias significativas en la forma en que funcionan nuestros cerebros, según si somos madrugadores o búhos nocturnos.

Con imágenes de resonancia magnética, los científicos descubrieron que los cerebros de las personas madrugadoras eran más excitables a las 9 de la mañana. Dicha excitabilidad disminuía lenta y progresivamente a lo largo del día. Para las personas más nocturnas, ocurre exactamente lo contrario, y su pico de excitabilidad se encontraría a las 9 de la noche.

Sobre Núria Llavina

Experta en divulgación médica y científica, Núria es periodista por la Universitat Autònoma de Barcelona y posgrado en procesos editoriales por la Universitat Oberta de Catalunya.

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