domingo , 4 diciembre 2022
Identidad y productividad científica

Identidad y productividad científica

Las identidades lesbiana, gay, bisexual, transgénero, asexual o de otro tipo (LGBTQA+) no son necesariamente evidentes sin una «revelación deliberada». Así es, aunque queramos una normalización plena, aún vivimos en una sociedad en la que popularmente se produce una «salida del armario» más o menos discreta, según el contexto en el que se produzca. En general, salir del armario debería ser afirmativo y liberador, pero hacerlo también puede acarrear consecuencias potencialmente graves, especialmente en los entornos profesionales.

En Estados Unidos, por ejemplo, hace muy poco que se ha aprobado una ley que prohíbe la discriminación laboral basada en la orientación sexual, la identidad de género y la condición de transgénero. No obstante, las personas identificadas como LGBTQA+ siguen enfrentándose a barreras en toda la sociedad incluso cuando les ampara la ley, y muchas aún temen que salir del armario les afecte negativamente en sus relaciones.

REVELACIÓN DE LAS IDENTIDADES EN EL ENTORNO PROFESIONAL

En definitiva, que hemos avanzado mucho en derechos de las personas LGBTQA+ es un hecho. Que aún falta mucho camino por recorrer, también. Y el ámbito de la publicación científica no es una excepción. Recientemente, una publicación de Verónica Fuentes en SINC habló precisamente de ello. Lo hizo a razón de un estudio publicado en PLoS ONE, en el que se constata que “ocultar la identidad de género en el trabajo podría afectar negativamente las carreras investigadoras del colectivo, en forma de un posible coste negativo en costes de productividad”.

No revelar la identidad de género o de la orientación sexual en el lugar de trabajo, más allá de común, es muy estresante y desgastante: reduce la satisfacción laboral, la integración social con los compañeros y la identificación con los empleadores. ¿Por qué no revelan la identidad de género si hay protección legal y se sabe que esto estresa y afecta la productividad? ¿Es probable que el clima laboral científico para las minorías sexuales y de género no ayude a que se sientan libres de hacerlo?

Las respuestas parecen obvias. No obstante, ahora se carecía de pruebas directas de las consecuencias que todo esto puede acarrear, y de que la no revelación puede afectar directamente la productividad de los trabajadores. No olvidemos que, en los campos académicos y técnicos y nos guste o no, el éxito se juzga en general por una medida bastante sencilla: el número de artículos revisados por pares que publica un investigador. Cuantos menos artículos publicados, menos prestigio.

EL ESTUDIO

En dos encuestas realizadas a científicos identificados como LGBTQA+, los investigadores, de la Universidad de California, descubrieron que quienes no revelaban su identidad en entornos profesionales eran autores de menos publicaciones revisadas por pares. En la segunda encuesta, que incluía a participantes heterosexuales y cisgénero, observaron que los participantes LGBTQA+ que revelaban su orientación sexual tenían un número de publicaciones más parecido al de los participantes no LGBTQA+, y que los tres grupos tenían un tiempo similar desde la primera publicación.

Estos resultados, según los investigadores, son consistentes con un coste negativo en la productividad por no revelar la identidad LGBTQA+ en entornos profesionales. Por lo tanto, los resultados muestran que garantizar la libertad de expresar abiertamente las identidades puede promover la productividad de los empleados.

LA IMPORTANCIA DE NUEVAS PERSPECTIVAS EN LA CIENCIA

La ciencia siempre se jacta de objetividad y neutralidad. Pero lo que es importante, lo que se analiza y cómo se analiza nunca, nunca, es ni objetivo ni neutral. Hombres heterosexuales caucásicos. Estos son los que han marcado el devenir de la ciencia. Si a las mujeres y a la población negra les ha costado meter su visión, imaginaos, por ejemplo, las personas homosexuales o trans, patologizadas durante años por la comunidad científica (la transexualidad se consideró una enfermedad por la OMS hasta 2018; la homosexualidad, hasta 1990).

Interesante al respecto es el artículo de Aitor Vilafranca Velasco en TheConversation, en el que habla de la importancia de la diversidad en la ciencia como punto de partida para favorecer y potenciar la innovación. Todo esto más allá, como el mismo Vilafranca afirma, de que “cualquier persona, independientemente de su género, orientación o identidad debería tener el mismo derecho a acceder y desarrollar una carrera científica en igualdad de oportunidades, sin miedos y discriminaciones que perjudiquen su evolución profesional”.

Según datos de 2015, como se indica en el artículo, “solo la mitad de las personas encuestadas estaba total o casi totalmente fuera del armario en entornos laborales dedicados a las ciencias sociales, algo que se reduce en disciplinas con menor presencia de mujeres”. Otro dato importante: un estudio de 2018 indicaba que el 41% de personas queer socialmente fuera del armario (18-25 años) había vuelto al armario al incorporarse al mercado laboral. Y que tres de cada cuatro personas LGBTQA+ (¡un 75%!) lo había escondido alguna vez en el trabajo.

Por fortuna, el apoyo a las personas LGBTQA+ tanto en el mundo académico como en el empresarial parece que está aumentando. Como se indica en este artículo de Telegraph, en la London Business School el número de estudiantes LGBTQA+ se ha duplicado con creces desde 2010, mientras que se ha concedido la primera beca LGBT MBA de Europa y se ha lanzado un estudio sobre las percepciones y experiencias de los trabajadores LGBT.

La investigación de la que hablamos, así pues, no es la primera que demuestra que las empresas que aceptan la diversidad obtienen mejores resultados.

Hay que luchar contra las barreras. Tirar adelante y apoyarse de experiencias que constatan que sí puede funcionar. Al final, la autenticidad cuenta. Si bien puede ser muy problemático y estresante para algunos, es difícil y estresante ser auténtico en una parte de tu vida si no lo eres en otra.

Así pues, proporcionar un entorno en el que las personas LGBTQA+ puedan ser abiertas en el trabajo requiere esfuerzo por parte de todos, sobre todo de quienes rigen el mundo.

A ver si nos hacen caso de una puñetera vez. Ni que sea en pro del dinero.

Sobre Núria Llavina

Experta en divulgación médica y científica, Núria es periodista por la Universitat Autònoma de Barcelona y posgrado en procesos editoriales por la Universitat Oberta de Catalunya.

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