Viernes , 18 Agosto 2017
¿Por qué nos creemos información falsa en Internet?

¿Por qué nos creemos información falsa en Internet?

Incluso cuando tenemos un mayor conocimiento sobre algo concreto, a menudo nuestros cerebros confían en información inexacta o engañosa a la hora de tomar decisiones futuras. ¿Por qué nos dejamos influenciar tan fácilmente por titulares alarmantes como “las vacunas causan autismo” o “en Estados Unidos viven 30 millones de inmigrantes ilegales”?. ¿Por qué dejamos de analizar los entresijos de ambos titulares y nos quedamos con estas afirmaciones tan absolutistas?

A propósito de este tema recientemente han hablado Facebook y Google, que han declarado la guerra a las páginas web de noticias falsas. La decisión se ha tomado después de la radical campaña preelectoral de Trump en Estados Unidos, en la que han circulado más mentiras de la historia reciente. Todas estas mentiras han logrado penetrar en los buscadores y redes sociales más populares del mundo. Algo está fallando, sin duda.

INFORMACIÓN FALSA: ¿POR QUÉ NOS LA CREEMOS?

En una nueva revisión publicada en la revista Current Directions in Psychological Science, investigadores de la Universidad de Northwestern (Estados Unidos) han indicado un posible motivo:  las personas podrían guardar rápidamente en la memoria declaraciones inexactas por una sencilla razón: es más fácil que evaluar de forma crítica y que analizar lo que han escuchado o leído.

A la hora de recuperar información relacionada con el tema, el cerebro rescata primero la incorrecta porque representa menos trabajo recuperar material que se ha incorporado recientemente. Pero poder recordar lo que alguien ha dicho o escrito no lo hace directamente cierto.

Añadiendo más datos a este suculento tema, el trabajo indica también que es aún más fácil confiar en información inexacta (o desinformación) cuando se mezclan entre sí, y a la vez, datos precisos e inexactos. Sin duda cada día recibimos toneladas de información, y es un dolor de cabeza poder evaluarlo todo de forma crítica cuando se parte de la base que la mayor parte de la población cree que las fuentes que visita son confiables.

En la revisión, los expertos han descrito varias formas de evitar caer en la trampa de la desinformación:

  • Evaluación crítica inmediata de la información: este análisis rápido puede ayudar a prevenir que nuestro cerebro almacene la información incorrecta.
  • Consideración de la fuente: las personas son más propensas a almacenar y utilizar información inexacta de una fuente creíble que de una fuente poco fiable, de acuerdo con la investigación. Para ello, los expertos ponen el ejemplo de Donald Trump: para sus oponentes, sus palabras no suelen tener sentido, pero sus partidarios más radicales, que quieren que tenga razón, trabajan menos en analizar sus declaraciones.
  • Estar alerta con las mentiras verídicas: como ya hemos comentado más arriba, cuando la verdad se mezcla con declaraciones inexactas, es más fácil que los lectores sean más susceptibles a evaluar poco y a ser persuadidos y engañados, lo que les impide estar atentos y rechazar ideas inexactas.

IDENTIFICAR QUÉ ES FALSO

Otro estudio también reciente, en este caso de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), ha confirmado que, si bien adolescentes y preadolescentes se mueven con mucha soltura por la red, lo hacen con muy poco criterio. En el estudio más grande jamás realizado sobre el tema,  casi 8000 adolescentes de secundaria tuvieron que juzgar la veracidad de lo que leían basándose más en la cantidad de detalles que contenía el texto, o si tenía una foto grande, que en la fuente. El 82% no fue capaz de distinguir una noticia de un artículo patrocinado.

Fuentes | Northwestern University, El Economista (México)

Sobre Núria Llavina

Experta en divulgación médica y científica, Núria es periodista por la Universitat Autònoma de Barcelona y posgrado en procesos editoriales por la Universitat Oberta de Catalunya.

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