Sábado , 24 Junio 2017
Marihuana, lo bueno y lo malo

Marihuana, lo bueno y lo malo

En un momento en que la marihuana (conocida médicamente como cannabis) está en camino de ser legal para uso médico o recreativo en diversos países del mundo, también se está generalizando el estudio sobre sus potenciales efectos secundarios además de los conocidos beneficios que puede aportar, por ejemplo, en la medicina paliativa.

Como todos los medicamentos, ya sean prescritos o no prescritos, es bueno conocer todos sus efectos, los beneficiosos y los ocultos. En este sentido, es importante que los médicos conozcan el espectro completo de consecuencias de su consumo para una mejor educación a los pacientes. Porque, en general, todo puede ser bueno en su justa medida.

Si bien toda la investigación previa sobre marihuana se ha centrado principalmente en complicaciones pulmonares y psiquiátricas, un nuevo estudio se ha centrado ahora en las potenciales complicaciones cardiovasculares del consumo habitual de este popular psicoactivo.

MÁS COMPLICACIONES CARDIOVASCULARES

La principal conclusión de este reciente trabajo, llevado a cabo por investigadores del American College of Cardiology, es que el consumo habitual de marihuana podría aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca, incluso después de tener en cuenta factores demográficos, otras afecciones potenciales presentes y otros factores de riesgo de estilo de vida como el tabaquismo y el consumo de alcohol.

Para el estudio se han utilizado cerca de 20 millones de registros de salud de pacientes ingresados ​​en más de 1.000 hospitales de Estados Unidos. Los investigadores extrajeron los registros de pacientes jóvenes y de mediana edad de 18 a 55 años de edad que fueron dados de alta en 2009 y 2010, cuando el uso de marihuana era ilegal en la mayoría de los estados. En torno al 1,5% de los pacientes (unos 316.000) resultaron ser consumidores habituales de marihuana, los cuales fueron asociados con un riesgo significativamente mayor de accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, enfermedad arterial coronaria y muerte cardíaca súbita.

El consumo de marihuana también se relacionó con una variedad de factores conocidos por aumentar el riesgo cardiovascular, como la obesidad, la hipertensión, el tabaquismo y el consumo de alcohol. Aun así, cuando los expertos eliminaron dichos factores de riesgo, la probabilidad de sufrir problemas de corazón entre los consumidores de marihuana seguía siendo notablemente mayor.

La investigación en cultivos celulares ha constatado que las células cardíacas poseen receptores de cannabis relevantes para la contractilidad del corazón, lo que sugiere que éstos podrían estar vinculados con la relación negativa entre marihuana y el músculo vital.

Los científicos han querido destacar el posible sesgo de que el estudio se haya basado en registros de alta hospitalaria, de modo que los hallazgos podrían no reflejar lo que ocurriría en la población en general. El estudio también ha tenido otros limites, como no poder medir o cuantificar la cantidad o frecuencia del consumo de marihuana, el propósito del consumo (recreativo o médico), o el mecanismo de consumo (inhalada o ingerida).

OTROS EFECTOS

Como hemos indicado más arriba, los estudios previos sobre los efectos de la marihuana se han centrado principalmente en consecuencias psiquiátricas y respiratorias.

En 2013, un estudio realizado por investigadores de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona en 200 ratones indicaba que el consumo crónico de marihuana podría causar una inflamación tal en el cerebro que podría conducir a problemas con la coordinación y el aprendizaje. El motivo sería que la marihuana activa las células inmunitarias que ejercen un papel crítico en el desempeño del cerebelo (región del encéfalo cuya función principal es de integrar las vías sensitivas y motoras).

COMPLEJA RELACIÓN MARIHUANA/ORGANISMO

La marihuana es una combinación de hojas, tallos y brotes de la flor de la planta Cannabis sativa. En una encuesta del 2010, 17,4 millones de personas en Estados Unidos dijeron que habían consumido marihuana en el último mes. Es uno de los psicoactivos más consumidos del mundo.

Además de la inflamación del cerebro, el consumo habitual de marihuana también se ha relacionado con un menor coeficiente intelectual y un mayor riesgo de esquizofrenia y otros trastornos mentales. Asimismo, como toda droga, el uso continuado puede llevar a la adicción, y los efectos más habituales son irritabilidad, dificultades para dormir, disminución del apetito, ansiedad y deseo por consumirla.

Pero la relación de la marihuana con el organismo es mucho más compleja. Quizás por eso siempre ha habido un intenso debate entre detractores y defensores de la misma. Más allá de los efectos perjudiciales de esta hierba, científicamente también se han constatado teóricos beneficios que los medios tradicionales no acostumbran a difundir. Por ejemplo, dos investigaciones por separado (Escuela de Medicina de la Universidad de Keele y un equipo de la Universidad de Maryland, y la Universidad Inje de Corea del Sur) descubrieron que la marihuana podría no exacerbar los síntomas de enfermedades mentales como la esquizofrenia.

Otros beneficios teóricos de la marihuana son:

  • La posible reducción de suicidios en caso de que se legalizara (investigadores de las universidades de Montana y San Diego);
  • que su humo es menos perjudicial que el del tabaco (Universidad de California) y que no está relacionado con el desarrollo, por ejemplo, de edemas pulmonares (Universidad de Yale);
  • que a diferencia de otras drogas, no está directamente relacionada con accidentes de tráfico (Universidad de Aalborg y del Instituto de Economía del Transporte de Oslo);
  • y, por último, que sí que está relacionada con efectos medicinales: como analgésico en el caso de dolor originado en una neuropatía, para tratar la espasticidad (contracción muscular) asociada con la esclerosis e igualmente como apoyo terapéutico de otras enfermedades.

El debate está servido.

Fuente 1 | Sciencedaily
Fuente 2 | PijamaSurf

Sobre Núria Llavina

Experta en divulgación médica y científica, Núria es periodista por la Universitat Autònoma de Barcelona y posgrado en procesos editoriales por la Universitat Oberta de Catalunya.

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