jueves , 23 noviembre 2017
Los peligros de la obesidad en la adolescencia

Los peligros específicos de la obesidad en la adolescencia

En la semana en la que investigadores españoles han publicado un estudio sobre nuevos genes potencialmente involucrados en la obesidad infantil, Endocrine Society, la mayor organización mundial sobre endocrinología, ha publicado un artículo en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism sobre los peligros de la obesidad en la adolescencia.

Aunque hay pruebas sólidas de que el sobrepeso y la obesidad en la adolescencia están asociadas con enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular, poco se ha sabido hasta hoy de la relación entre el índice de masa corporal (IMC) y enfermedades cardiovasculares menos habituales.

El nuevo estudio, a gran escala y con un análisis de 45 años a casi 2,3 millones de adolescentes de 16 a 19 años de edad, ha encontrado que los niveles aumentados de IMC podrían estar relacionados con un mayor riesgo de muerte en la edad adulta por enfermedades como arritmia fatal, cardiopatía hipertensiva, cardiomiopatía, enfermedad arterial, insuficiencia cardiaca y embolia pulmonar. Incluso los que se encontraban dentro del rango de IMC considerado normal (aunque rozando el límite) presentaban mayores probabilidades de muerte por estos motivos.

Según los expertos, esta cuestión es importante porque, mientras que la mortalidad por enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular de adultos menores de 50 años ha disminuido en la mayoría de los países occidentales en las últimas dos décadas, la mortalidad no relacionada con enfermedades coronarias y sin accidentes cerebrovasculares ha aumentado.

CORAZÓN JOVEN QUE NO NOTA NADA

El cuerpo tiene memoria. Una frase que parece muy tópica pero que se hace evidente en cuestiones como el cáncer de piel (algo de lo que hablamos recientemente) o, en este caso, en la génesis de posibles cardiopatías en la edad adulta. Durante la juventud parece que el cuerpo no se resiente de nada, porque externamente no expresa malestar. El problema es lo que se va generando internamente.

Como se indicaba en este artículo de Consumer, las alteraciones cardiovasculares infantiles se han multiplicado por diez en los últimos años, sobre todo en niños obesos. Los motivos están, aunque parezca contradictorio, tanto en la hiperalimentación (comer en exceso) como en la hipoalimentación (comer de forma insuficiente). Cada vez se están detectando más problemas cardiovasculares en los adolescentes, los cuales multiplicarán, si no le ponemos remedio, las cifras de diabetes, problemas articulares, hipertensión o ateroesclerosis precoz.

UN PROBLEMA IGNORADO

A pesar de estos datos, que pueden cuantificarse en un 28% de niños españoles con obesidad (la enfermedad crónica más prevalente en la población infantil y adolescente), parece que la conciencia sobre el problema sigue sin hacer mella en la sociedad. Como se indicaba en el mismo artículo de Consumer, sólo entre un 7% y un 10% de las familias españolas con hijos obesos consultan al médico, bien por querer esconderlo, bien por confundirlo con un mero problema estético. Muchos estamentos deberían entrar en un plan de prevención organizado, desde la propia sanidad pública a los profesionales sanitarios, pasando por colegios y educación en alimentación saludable y rutinas deportivas.

Si no se trabaja en este tema, es probable que la sentencia de la Sociedad Americana de Pediatría se acabe cumpliendo: tres de cada cuatro adolescentes obesos lo será también en la adultez. Una pérdida de peso a tiempo siempre tiene efectos beneficiosos, como lo tiene el dejar de fumar y, al fin y al cabo, adquirir buenos hábitos. Ya no se trata tan sólo de una cuestión de imagen, que también puede afectar la autoestima de los jóvenes en una sociedad en que la delgadez está idealizada. Se trata de una cuestión de salud.

Los peligros de la obesidad en la adolescencia

OBESIDAD EN LA ADOLESCENCIA. ¿CULPAMOS A LA GENÉTICA?

Como hemos indicado al principio del artículo, investigadores españoles de las universidades Pompeu Fabra (UPF) y Autónoma de Madrid (UAM) acaban de publicar en Plos Genetics un estudio realizado en 480 niños españoles a través del cual han descubierto nuevos genes involucrados en la obesidad infantil grave.

A pesar de este hallazgo, según el cual la mayoría de las variantes genéticas detectadas asociadas a la obesidad han sido heredadas por parte de uno de los padres con obesidad más moderada, la clave está en la combinación de la carga genética con el ambiente claramente obesogénico que ha surgido en los últimos años con las sociedades industrializadas.

Así pues, a pesar de la necesidad lógica de tratar de entender mejor los mecanismos y la susceptibilidad genética de cada persona, gran parte de los esfuerzos deben ir dirigidos en la educación sobre alimentación saludable y ejercicio físico. La genética predispone, pero la epigenética tiene la última palabra.

Sobre Natàlia Gimferrer

Experta en Salud, Natàlia es enfermera, nutricionista, tecnóloga de alimentos y certificada como health coach por el Institute for Integrative Nutrition (Universidad de New York, USA).

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