jueves , 14 diciembre 2017
¿En qué se parecen una persona optimista y otra pesimista?

¿En qué se parecen una persona optimista y otra pesimista?

Cuando esperamos los resultados de unas pruebas de salud; cuando esperamos los resultados de unas elecciones importantes; cuando esperamos la nota de ese examen tan difícil. Y mientras esperamos esta potencial buena o mala noticia, ¿quién no ha sentido que la sensación de temor comienza a deslizarse en su interior?

Todos estaremos de acuerdo en pensar que ese miedo tendrá mayor o menor intensidad según la persona. Hay optimistas que siempre ven el vaso medio lleno, y hay pesimistas que siempre se ponen en lo peor.

Pues bien, resulta que a medida que se va aproximando el momento de conocer los resultados, la sensación de que todo va a ir mal es algo común tanto en personas optimistas como pesimistas. Lo aseguran investigadores de la Universidad de California – Riverside en un estudio reciente publicado en la revista Journal of Personality.

DIFERENCIA EN LA GESTIÓN DEL TEMOR

Si bien parece ser que la sensación de temor es la misma, la diferencia entre personas más optimistas y pesimistas estaría en la gestión de este miedo. En otras palabras, las personas que tienden a ver la parte positiva de las cosas serían más inmunes a la ansiedad que genera la sensación de temor, así como a la rumiación previa a la potencial mala noticia (no poder dejar de pensar en algo y darle vueltas constantemente).

En el entorno académico, en trabajos anteriores ya se había detectado que las predicciones de los estudiantes sobre sus notas a medio plazo son cada vez más pesimistas a medida que se acerca el día de recibir sus calificaciones. Del mismo modo, y relacionado con la salud, los pacientes cada vez están más seguros de tener una enfermedad a medida que se acerca el día de obtener los resultados de un examen médico. Lo mismo con las elecciones: el día de las elecciones gran parte de las personas cree que va a ganar el partido contrario al que han votado.

BENEFICIO FISIOLÓGICO

Los investigadores constataron esta intuición en nueve estudios diferentes, algunos de los cuales involucraban a estudiantes de psicología en situaciones de laboratorio bien controladas. En cada estudio, los investigadores evaluaron la tendencia natural del participante hacia el optimismo y el pesimismo. Luego, examinaron si los optimistas tenían menos probabilidades de prepararse para lo peor mientras esperaban noticias inciertas, en comparación con los pesimistas.

Contrario a lo que se podría pensar, ningún estudio mostró diferencias entre optimistas y pesimistas en su tendencia a apoyarse en lo peor.

Aunque este hallazgo puede haber sido sorprendente al principio, los investigadores achacan esta tendencia común a posicionarse en lo peor al beneficio fisiológico que en realidad nos da: este tipo de pesimismo oportuno tiene poco costo emocional y protege a las personas del golpe duro de malas noticias inesperadas. Por lo tanto, parece ser que incluso los optimistas más fervientes pueden moderar su perspectiva positiva cuando vale la pena hacerlo. Por pura protección animal.

FUENTE | Universidad de California – Riverside

Sobre Núria Llavina

Experta en divulgación médica y científica, Núria es periodista por la Universitat Autònoma de Barcelona y posgrado en procesos editoriales por la Universitat Oberta de Catalunya.

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