Sábado , 24 Junio 2017
Cuando dormir se convierte en un suplicio: las claves del insomnio

Cuando dormir se convierte en un suplicio: las claves del insomnio

El insomnio puede definirse, de forma sencilla, como la dificultad para iniciar o mantener el sueño. Es uno de los trastornos relacionados con el sueño más habitual, y puede darse de forma temporal o persistente, con una tasa de prevalencia anual del 30% al 45% entre los adultos.

Puede presentarse de diferentes maneras: dificultad para conciliar el sueño, dificultad para mantener el sueño con despertares frecuentes o problemas para volver a dormirse, y despertarse pronto por la mañana con imposibilidad de volver a dormirse.

Quien más quien menos ha sufrido insomnio tras pasar por momentos complicados o con ansiedad. Buenos ejemplos son no poder dormir tras un desengaño amoroso, la pérdida de alguien querido, un examen o una entrevista de trabajo inminente. Normalmente este tipo de insomnio pasajero se supera cuando desaparece la fuente de estrés, y no requiere tratamiento farmacológico. El problema llega cuando el insomnio se alarga en el tiempo. Este insomnio no tiene por qué estar asociado a algún tipo de ansiedad, y normalmente quienes lo sufren no presentan un problema claro aparte de insomnio. Normalmente, eso sí, se producen pensamientos rumiativos que impiden que los pacientes puedan conciliar el sueño.

RIESGOS DEL INSOMNIO

El insomnio a largo plazo puede tener consecuencias importantes en nuestra salud, relacionadas, claro está, directamente con el hecho de no dormir bien. Os listamos, aquí, unos cuantos de estos efectos perjudiciales:

  1. Incremento del riesgo de problemas vasculares: en un estudio reciente impulsado por la Sociedad Europea de Cardiología se asegura que el insomnio puede aumentar el riesgo de sufrir un ataque al corazón. En concreto, se ha detectado que la dificultad para iniciar el sueño, para mantenerlo y el sueño no reparador se asocian con aumento del 27%, el 11% y el 18%, respectivamente, de riesgo cardiovascular y accidente cerebrovascular. Si bien se ha encontrado esta relación, aún falta conocer más sobre los motivos que subyacen en esta relación.
  2. Alteración de la atención, concentración o la memoria.
  3. Dificultades en el rendimiento laboral/escolar.
  4. Alteración del humor o irritabilidad
  5. Cefaleas tensionales y síntomas gastrointestinales. El sueño es un modulador de la regulación de la glucosa, de la liberación de hormonas y de la función cardiovascular, por lo que modificar constantemente su duración tiene también consecuencias negativas metabólicas.

HIGIENE DEL SUEÑO UNIVERSAL

Entre los diversos tratamientos para tratar el insomnio (farmacológico o terapia cognitivo-conductual) existe lo que se denomina “higiene del sueño universal”. Con esta intervención terapéutica se parte de la idea de que existe un problema en el seguimiento de hábitos normalmente aceptados como que ayudan a conciliar el sueño. Así pues, el centro de atención de este tipo de tratamiento son componentes ambientales y del estilo de vida modificables que pueden interferir con el sueño. Os listamos algunas directrices, en este sentido, que pueden ayudar a potenciar el sueño:

QUÉ HACER

  • Mantener horarios regulares de irse a dormir y despertar.
  • Si se tiene hambre, tomar algo ligero antes de ir a dormir.
  • Mantener un programa de ejercicio físico regular.
  • Darse un tiempo de tranquilidad de más o menos 1 h antes de acostarse.
  • Si se está preocupado por algo al ir a la cama, escribirlo; ya se ocupará de ello por la mañana.
  • Mantener la habitación fresca.
  • Mantener la habitación a oscuras.
  • Mantener la habitación en silencio.

QUÉ NO HACER

  • Hacer siestas.
  • Mirar el reloj para saber lo malo que es el insomnio realmente.
  • Hacer ejercicio justo antes de ir a la cama para quedar exhausto.
  • Mirar la televisión en la cama cuando no se puede dormir.
  • Tomar una comida copiosa antes de acostarse.
  • Beber café por la tarde y por la noche.
  • Fumar un cigarrillo si no se consigue el sueño.
  • Tomar alcohol para ayudarse a dormir.
  • Leer en la cama cuando no se pueda dormir.
  • Comer en la cama.
  • Hacer ejercicio en la cama.
  • Hablar por teléfono en la cama.

Fuente | Kaplan & Sadock. Sinopsis de psiquiatría (Wolters Kluwer, 2015), European Society of Cardiology

Sobre Núria Llavina

Experta en divulgación médica y científica, Núria es periodista por la Universitat Autònoma de Barcelona y posgrado en procesos editoriales por la Universitat Oberta de Catalunya.

Más artículos

Deporte demasiado intenso: ojo con los intestinos

Deporte demasiado intenso: ojo con los intestinos

Partamos de la base de que el deporte y la actividad física nunca serán malos. …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. Pincha el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies
Simple Share Buttons

¡SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER!

Recibe una vez a la semana la recopilación de nuestros artículos

x