Sábado , 24 Junio 2017
¿Café bueno? ¿Café malo?

¿Café bueno? ¿Café malo?

¿Maldito o bendito café? Esta bebida estimulante, que se obtiene de las semillas tostadas y molidas de los frutos de la planta del café, ha sido tema de debate desde casi el primer día de su existencia. Con detractores e impulsores casi por igual, sigue tomándose de manera generalizada a la hora del desayuno, normalmente mezclado con leche, después de comer e incluso en cualquier momento del día para acompañar una charla con amigos.

CONTRADICCIONES DE LA CAFEÍNA

Desde hace años, las investigaciones científicas con el café como protagonista han destacado tres potenciales peligros principales: enfermedades coronarias, cáncer de páncreas y vejiga, y problemas reproductivos. Otros problemas estarían relacionados con las mujeres embarazadas. Según esta teoría, aquellas que estén esperando un bebé no deberían tomar más de cuatro tazas diarias, ya que podrían afectar el peso del bebé a la hora de venir al mundo. También se ha dicho que el café duplica el riesgo de aborto. Por último, también se ha relacionado el café con ataques de gota y un mal desarrollo infantil.

Del mismo modo que se han descrito los peligros del café, muchos otros estudios han incidido en sus potenciales efectos positivos, e incluso han rebatido los miedos de los peligros nombrados más arriba. Un gran número de investigaciones ha retratado el café como un elixir sorprendente que podría reducir los índices de cardiopatías (lo asegura el gran estudio Framingham), diabetes de tipo 2, trastornos neurológicos y varios tipos de cáncer.

También un estudio publicado en la revista Epidemiology decía todo lo contrario con respecto a lo comentado aborto: beber café con moderación no aumentaría el riesgo de aborto espontáneo. Y también otro estudio aseguraba que la cafeína es segura durante el embarazo. Siempre que no te pases de la raya, claro está.  Con respecto al desarrollo infantil, un estudio llevado a cabo en la Universidad McMaster de Hamilton (Ontario, Canadá) no sólo contradecía los efectos de la cafeína en el crecimiento infantil, sino que aseguraba que la terapia con cafeína mejora los resultados en bebés prematuros.

Gran parte de estas evidencias sobre los beneficios para la salud del café provienen de grandes estudios epidemiológicos que no pueden probar causa y efecto. No obstante, los resultados favorables en el consumo de café han sido tan consistentes a través de numerosos estudios que muchas autoridades sanitarias lo han avalado como parte de una dieta saludable.

Sin ir más lejos, un influyente grupo de expertos convocados por la Organización Mundial de la Salud concluyó la semana pasada que el consumo regular de café podría proteger contra algunos tipos de cáncer, entre los cuales mama, próstata, páncreas, útero e hígado. Los expertos también aseguraron que había una falta de pruebas de que podría causar otros tipos de cáncer.

El año pasado, un grupo de científicos que dio forma a directrices dietéticas para el gobierno federal de Estados Unidos aseguró que había “pruebas sólidas” de que tres a cinco tazas de café al día no eran perjudiciales, y que el consumo “moderado” podrían reducir las enfermedades crónicas. Otro grupo, el World Cancer Research Fund International, informó que el café protege contra varios tipos de cáncer. Y varias revisiones sistemáticas de estudios que involucran a millones de personas han encontrado que los bebedores regulares de café viven más que otros.

MALDITA CAFEÍNA

¿Qué estudios son más veraces que otros? ¿Cuáles tienen más sesgos y no han tenido en cuenta la mezcla de otros factores de riesgo como el tabaco o el alcohol? ¿Hay algún estudio que trabaje en que probablemente los que toman más café quizás también fuman más? (esto es de cosecha propia).

Tras este listado de estudios contradictorios, no es la primera vez que le cojo miedo al café y a la cafeína en general. Desde siempre se han realzado sus propiedades psicotrópicas y neurológicas. Digamos que siempre se ha considerado como una «droga blanda» por su capacidad de alterar el estado de ánimo y de incidir en el sistema nervioso central. Incluso el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSV-IV) incluye  un apartado dedicado a los trastornos relacionados con la cafeína.

Y aunque todo se resume en la moderación, es complicado saber qué hacer. ¿Recurrir a los descafeinados? Pues tampoco nadie asegura riesgo cero. Mientras un estudio llevado a cabo por la Universidad British Columbia (Vancouver, Canadá) aseguraba que los descafeinados reducen el riesgo de gota, otro estudio de la Universidad de Alabama (Birmingham, Estados Unidos) llevado a cabo con 31.000 mujeres (cifra nada despreciable) aseguraba que beber productos descafeinados aumenta las probabilidades de sufrir artritis reumatoide.

Todos nos preocupamos por nuestra salud. Y salir airosos ante tal exceso de información no es fácil.

Fuente | New York Times, Madrimasd

Sobre Núria Llavina

Experta en divulgación médica y científica, Núria es periodista por la Universitat Autònoma de Barcelona y posgrado en procesos editoriales por la Universitat Oberta de Catalunya.

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